2 feb. 2016

Apartado 16º.- A Trefilerías Quijano la paramos los pies

El 30 de Enero de 2004, Trefilarías Quijano presentaba un Expediente de Regulación de Empleo, para despedir la totalidad de los 247 trabajadores, y cerrar la centenaria fabrica de Nueva Montaña Quijano en los Corrales de Buelna, empresa recién adquirida por el Grupo Industrial Celsa. Como línea argumental la perdida de mercado, por la entrada de terceros países a precios muy bajos, y la perdida de seis millones de euros en el periodo de los tres años anteriores al anuncio del ERE.

Pedro Lastra, Agustín Santamaria Antonio Saiz Pi
Recuerdo que a los pocos días, el director general de trabajo Tristán Martínez, me convoco para anunciarme que había decidido – me imagino con la colaboración de UGT y CCOO – que la USO no estuviera en las negociaciones del ERE, como único argumento su convicción de que íbamos a poner más dificultades que soluciones, a una negociación que se iba a poner muy dura, llegándome  a decir que el papel de oposición  mejor desde fuera que dentro de la mesa condicionando la negociación.

La verdad es que me sorprendió mucho, nuestro sindicato, solo tenia un representante en el comité de empresa y el resto lo formaban una mayoría cualificada de UGT, y CCOO, inmediatamente le agradecí que me hablara con tanta franqueza, de una negociación que según su opinión debía terminar con acuerdo, aunque le anuncie, que la USO iba a estar presente durante toda la negociación, haciendo sindicalismo y defendiendo con ello a los trabajadores de Trefilerías y lo iba hacer tanto si se nos permitía estar en la mesa como si no.

A los tres días justos de haber celebrado esa reunión, la USO convoco una asamblea en la fabrica para explicar el anuncio del ERE y el cierre de la fabrica, noticia que genero cierto revuelo y sobremanera entre la población de los Corrales de Buelna, quienes desde ese mismo momento se pusieron al servicio de los trabajadores de forma incondicional.

De nada sirvió el interés que mostró el Presidente del Gobierno de aquel entonces Miguel Ángel Revilla para incluirnos en la negociación, la decisión ya estaba tomada, y por mas que hicimos en el marco de las relaciones con los otros sindicatos, estos no hicieron mas que recordarme una y otra vez que nuestra exclusión había sido tomada por el Director General de Trabajo, en fin, una excusa como otra cualquiera.
Con este hecho se nos abrían dos formas de actuar, una, recurrir judicialmente la exclusión y esperar pacientemente la sentencia, o asumir la difícil situación de ser interlocutores solo dentro del comité de empresa, formula inútil por haberse constituida una comisión de negociación del ERE en la que la USO no estaba. Sin duda la decisión fue asumir el envite, sentirnos desde el primer día como parte activa de la negociación, aportando denuncia sindical cuando fue el caso, propuestas en positivo cuando se nos dejo, oponiéndonos al expediente de cierre al final de la negociación, en fin, actuando como sindicato al margen de la mesa negociadora en una de las confrontaciones sindicales mas importantes de Cantabria.

A los pocos días del anuncio del cierre, el Ayuntamiento de Los Corrales de Buelna y la Asociación de Comerciantes y Empresarios, dejaron por escrito el apoyo y colaboración con los trabajadores. Esta apoyo no solo se formalizo en lo testimonial, sino llego a explicitarse en las movilizaciones que a los pocos días se pusieron en marcha y que de forma permanente se llevaron a cabo hasta que tres meses después el 8 de Abril del 2004, el Director General de Trabajo, desestimara la extinción de los 247 puestos de trabajo, la totalidad de la plantilla.

Muchas cosas pasaron durante aquellos tres meses y sobretodo en la actuación de la USO. Tuvimos, no solo que estar atentos a la evolución de las negociaciones, sino a ejercer con todos los medios posibles una presión rígida hacia los negociadores y administración regional, teníamos dudas, mas que razonables que la negociación pudiera terminar con el cierre de la fabrica y/o con un acuerdo que dejara muy debilitados los derechos de los trabajadores.

La primera actuación de USO fue la denuncia que hicimos contra TQ por parar de forma intencionada la producción, para ello saboteo el envió de materia prima – alambrón - desde su propia planta siderúrgica - Global Steel Ware – a la vez que rechazaba nuevos pedidos, con el objetivo de conseguir en poco tiempo un paro técnico de la planta, y presionar las negociaciones especialmente a la administración regional.

Por aquel entonces el comité de empresa se estaba planteando la convocatoria de una huelga, que para nosotros no era de recibo y mucho menos cuando nuestra denuncia sindical había puesto sobre la mesa el intento de paralizar la producción, para TQ esta huelga hubiera sido su mejor negocio, de una parte, justificación de su intento por paralizar la producción incluso del rechazo de nuevos pedidos, y de otra el ahorro  de salarios. Como no podía ser de otra forma, la empresa respondió de forma automática con el compromiso de seguir mandando materia prima pero limitada a los pedidos realmente solicitados, unos pedidos que los comerciales de la empresa enviaban sin que la dirección los procesase de forma inmediata, el objetivo parar la producción a toda costa.

La ciudadanía enseguida fue consciente de lo que se jugaba con el cierre de TQ y por eso respondió de forma solidaria y muy eficaz contra tanto atropello injustificado, concentraciones, pegatinas en los coches, pancartas, asambleas populares, movilizaciones de los jóvenes, comercios que se cerraban en señal de protesta, hasta una página Web (quijanonosecierra) fueron los mejores referentes para mantener durante tiempo la pelea sindical de los trabajadores.

La USO estuvo representada durante este conflicto por los compañeros Pedro Lastra y Agustín Santamaría, miembro del Comité de Empresa y Delegado sindical respectivamente, que asumieron una labor muy comprometida y que a la postre les supuso tener que defender ante los tribunales de justicia sus propios despidos, una pelea sindical que no siempre fue reconocida por algunas personas de la USO, y de los otros sindicatos que miraron para otro lado cuando al final del conflicto nos quedábamos solos en la defensa del puesto de trabajo.

Estos compañeros con el asesoramiento del sindicato fueron los artífices principales del contra informe que presentamos, y que fue admitido por la Dirección General de Trabajo, sirviendo incluso para argumentar la oposición al cierre definitivo de la empresa, un contra informe, que durante muchas horas fue discutido con personal diverso en reuniones reservadas que se celebraban en mi despacho avanzada la noche, la USO no quería un contra informe para salir del paso como el presentado por los otros sindicatos, sino un contra informe que de verdad desmontara los argumentos de la empresa, especialmente los de carácter comercial.
Para la USO los productos que fabricaba Trefilerías Quijano eran, y el tiempo nos ha dado la razón, muy competitivos, de alta calidad, con un mercado muy amplio tanto en España como en la exportación, por eso no entendimos esta apuesta por el cierre, a no ser por razones urbanísticas.

Dos manifestaciones multitudinarias se celebraron durante la negociación del ERE, la primera de ellas secundada por unas siete mil personas en Los Corrales de Buelna, antesala de la celebrada posteriormente en Santander colofón de una huelga general celebrada en el Valle de Buelna que dejo muy clara la imposibilidad de que prosperase el cierre de la empresa. Cinco cabinas tractoras de camión abrían la manifestación que desde las estaciones nos llevo a puerto chico donde concluyo lanzando un claro mensaje sindical ante el Gobierno Regional, pidiéndole que no aceptara el Expediente de Regulación de Empleo, y que recordara al Grupo Celsa que las ayudas económicas que estaba recibiendo de las diversas administraciones podían acabarse y lo que fuera  peor, obligarle a devolverlas por incumplir los compromisos de empleo que habían adquirido.

Esta confrontación sindical, donde sin duda “paramos los pies a Trefilerías Quijano” acabo con acuerdo, un acuerdo que dejo en la calle a mas de 30 trabajadores con unas indemnizaciones, a mi modo de entender escasas, un plan de jubilaciones en el tiempo, con un nuevo convenio colectivo vinculado al regional para las industrias siderometalúrgicas de Cantabria, con una plantilla de 64 trabajadores, un cambio de categorías profesionales donde la inmensa mayoría pasaron a especialistas y con una fabricación reducida a unas 36.000 toneladas, nada que ver con la empresa que tres meses antes, era referente del sector trefilero en España, lo único que habíamos conseguido era que “Quijano no se cerrase”.
Luego llegaría nuestra particular pelea ante la magistratura de trabajo por parte de los compañeros Lastra y Santamaría, ambos se opusieron a suscribir el documento que les convertía de la noche a la mañana en especialistas y con ello la renuncia a los salarios y demás condiciones económicas que tenían después de muchos años de trabajo en el Grupo Celsa.

Fueron presionados hasta la saciedad, les empujaron a firmar su propia rescisión del contrato en multitud de ocasiones, les cambiaron de puesto de trabajo pasándoles a mano de obra directa, cuando ellos eran técnicos, tuvimos que asistir con un notario para recoger la carta de despido del compañero Santamaría, y por si fuera poco hasta tuvimos que escuchar algún reproche de las direcciones sindicales de UGT y CCOO, antes de que manifestaran a su manera la “solidaridad” con los compañeros despidos.
Santamaría y Lastra, pelearon hasta el final y lo hicieron en primer lugar elaborando el contra informe al ERE y luego defendido su categoría profesional, lucha que fue reconocida por las diversas sentencias del juzgado de lo social y del tribunal superior de justicia que dejaron claro el acoso que sobre ellos se estaba haciendo como consecuencia de su actividad sindical.


Por eso es de justicia reconocerles que su actuación en nombre de la USO fue muy comprometida y ejemplo de un buen trabajo sindical, ese trabajo que llego muy lejos, y que genero en ellos y en sus familias momentos muy difíciles, pero el sindicalismo por desgracia es riesgo y los compañeros lo asumieron, por eso pueden decir con orgullo que a Trefilerías Quijano también ellos la pararon los pies. 

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