Más propaganda que análisis, las ausencias de una editorial sobre vivienda del periódico Alerta

 

La editorial "Ocho años después: la gran estafa de la vivienda" publicado como Editorial por el periódico Alerta de Santander, del 12 de junio 2026, adolece de un problema fundamental, al confundir opinión con análisis riguroso. A lo largo de todo el texto se atribuye la crisis de la vivienda exclusivamente al Gobierno de España y a Pedro Sánchez, pero no dedica una sola línea a examinar las responsabilidades de las comunidades autónomas, que poseen competencias directas y decisivas en materia de vivienda, urbanismo, suelo y promoción de vivienda protegida, siendo esta omisión en Cantabria, especialmente llamativa.

Si la escasez de vivienda, la lentitud administrativa, la falta de suelo disponible y la insuficiencia de vivienda pública son factores determinantes de la situación actual, resulta difícil entender por qué el editorial evita cualquier referencia a la gestión del Gobierno regional. Un análisis serio debería evaluar todas las administraciones implicadas y no únicamente aquellas que encajan en una determinada narrativa política.

La vivienda es un problema complejo que no puede explicarse mediante un único responsable. Reducir ocho años de dificultades de acceso a la vivienda a la actuación del Gobierno central supone ignorar competencias autonómicas y municipales esenciales. Más que un ejercicio periodístico de análisis, el texto parece un alegato político orientado a señalar culpables previamente seleccionados.

Precisamente por ello, la ausencia de cualquier crítica al Ejecutivo cántabro alimenta una percepción cada vez más extendida entre muchos lectores, que ALERTA actúa en ocasiones más como un boletín de apoyo al Partido Popular que como un medio dispuesto a someter a escrutinio a todas las administraciones con el mismo nivel de exigencia.

La credibilidad de un periódico no se mide por la contundencia de sus opiniones, sino por su capacidad para aplicar el mismo criterio crítico a todos los poderes públicos. En esta ocasión, el editorial no supera esa prueba.

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