30 jul. 2012

Por si acaso

Al presidente de los socialistas de Cantabria Ángel Agudo San Emeterio está visto que le vale cualquier cosa total de justificar la crisis, sus efectos y de paso echarle también la culpa a la “visión cristianan de la convivencia” como justificación del comportamiento de la derecha popular, ineficaz e incapaz de resolverla, cuando no de paliar sustancialmente sus efectos.

Hace unos días a escrito un largo artículo en el diario montañés – El reparto de la culpa – que después de aseverar el discurso del PP “España ha vivido por encima de sus posibilidades, en el despilfarro tanto colectivo como individual, causa de los males de hoy” y por su parte recordarnos que el “origen de la crisis mundial está situada en el sector financiero no en imaginarios despilfarros de trabajadores, pensionistas o parados”, se mete a filosofo y dice que “tal afirmación tiene una enorme carga ideológica y pretende, en una visión cristiana de la convivencia, llevar a todos los ciudadanos el sentido de culpa sobre la situación, con el fin de evitar señalar a los verdaderos culpables y obtener como respuesta la resignación de la población para que acepte sin rechistar los recortes” y concluye el párrafo motivo de mi crítica con la frase “Una jugada perfecta”.

Pero son demasiadas palabras y giros las que encierran este párrafo tan lapidario con las que no estoy nada de acuerdo, por ejemplo cuando imputa al “cristiano un sentimiento de culpa que le lleva a evitar señalar a los verdaderos culpables de la crisis y con ello resignarse sin rechistar ante los recortes.

De ninguna manera, somos muchos los seguidores de Cristo que nos revelamos de forma activa contra la crisis, contra los políticos de un bando y de otro que con sus malas praxis han provocado esta enorme crisis económica y social, los que señalamos sin ambages a quienes desde las entidades financieras han jugado a su interés con el ahorro de los ciudadanos, los que queremos se haga justicia y con ello se impongan sentencias judiciales, los que nos manifestamos en las calles de España, cristianos que estamos en la lucha obrera y social desde hace muchos años convencidos que podemos y debemos aportar una visión revolucionaria también al momento en que estamos vivimos.

Por eso Agudo deja de echar filosofía al comportamiento de algunos políticos de la derecha y de tu supuesta izquierda, porque la visión cristiana de la convivencia nos lleva a combatir y denunciar el momento actual y a sus culpables.

28 jul. 2012

Las movilizaciones contra los recortes en Cantabria


 Los viernes de negro se abren camino por tercera vez entre los funcionarios de Cantabria como respuesta a los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy. Los ayuntamientos de Santander, Torrelavega, Santillana del Mar y el aeropuerto de parayas entre otros lugares, han sido centro de las movilizaciones, donde los funcionarios ataviados con camisetas negras y con el grito de guerra “manos arriba, esto es un atraco” se han manifestado.Los empleados públicos del Ayuntamiento de Santillana del Mar, han contado con su alcalde, el socialista Isidoro Rábago, quien ha dicho que "los recortes son brutales, y siempre son para los mismos, por eso apoyo a los trabajadores".

En la plaza del ayuntamiento de Santander se reunieron varios centenares de manifestantes quienes después de darle una vuelta al ayuntamiento cortaron la calle Calvo Sotelo. Ya recuperada plaza del ayuntamiento un representante sindical leyó un comunicado denunciando el abuso de pagos innecesarios y abusivos que esta abonando el ayuntamiento.
Un centenar de médicos, enfermeras y distintos profesionales que trabajan en el Hospital de Valdecilla se concentraron, frente al edificio Dos de Noviembre, "en defensa de la sanidad pública y el empleo público", ataviados con cintas negras en el brazo para simbolizar "la muerte" de la sanidad pública y portando una camilla, sobre la que iba un féretro con el cartel "Sanidad Pública" y los trabajadores del aeropuerto de Parayas, también se han movilizado en defensa de sus puestos de trabajo y en contra de la reducción de plantillas y flexibilidad de horarios, así como en defensa de sus puestos.