20 sept. 2020

"LOS SINDICATOS"

 

Iñaki Gabilondo.                                                                                
Nueva moda. Rajar de los sindicalistas. Algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de utilidad para los trabajadores, politización, corrupción, derroche económico. Resulta curioso: Los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras cargadas por sus propias mezquindades.

Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen tras la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos.

El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes "Qué bien estaríamos sin sindicatos" empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme vacío de argumentos que se resume en: "Para lo que hacen, mejor que no hagan nada", "Por mi los echaba a todos y los ponía a trabajar", "Están vendidos, no se mueven, no están con los trabajadores". Luego terminan reservándote para el final el placer de oír la raída historia de: "Conozco a uno que está de liberado sindical.".

Confesar ser liberado sindical, en estos tiempos que corren, es un auténtico pecado capital. Mejor inventar cualquier otra cosa antes de que te descubran. Te pueden acechar en cualquier esquina, a cualquier hora: sacando dinero, haciendo la compra, recogiendo a tus hijos en el colegio. Cualquier lugar y excusa es buena, para utilizar como insulto la palabra "sindicalista".

Se puede ser banquero chupasangre, se puede ser político en cualquiera de sus muchos cargos (concejal, alcalde, o delegado provincial.) y trincar todo lo que se quiera, aceptar sobornos y trajes, realizar chantajes, revender terrenos públicos, recortarle el sueldo a los trabajadores o directamente despedirlos sin indemnización. Se puede, incluso, aumentar el recibo de la luz a los pensionistas hasta asfixiarlos, o salir en fotos besando niños y ancianos mientras los colegios y asilos se caen a trozos, cobrar dos o tres sueldos en tres cargos diferentes, declarar a hacienda que se está arruinado mientras se cobra de mil chanchullos distintos, para que su hijo obtenga la beca que le permita comprarse una moto a costa del Estado.En este maldito país se puede ser lo que se quiera, pero no sindicalista.

Nadie se acuerda ya de la última huelga, aquella en que nadie de la empresa fue, excepto los dos afiliados que perdieron el sueldo de aquel día, para que luego se firmara un acuerdo que les subió el sueldo a todos. Incluso a aquellos que escupieron sobre la huelga. O de Luís, ese hombre que estuvo 30 años cotizando, y que gracias a la pre-jubilación que se consiguió en su momento, puede ahora, con 60 años y despedido de su puesto, tirar para adelante sin necesidad de buscar un trabajo que nadie le ofrecería.

Recuerden también a Marta, la chica de 23 años que estuvo aguantando un jefe miserable con aliento a coñac, que le obligaba a hacer más horas extras para tener un momento de intimidad donde poder acosarla mientras le recordaba cuándo le vencía el contrato. Hasta que su mejor amiga la llevó al sindicato y, gracias a una liberada sindical, ahora el tipo ha tenido que indemnizarla hasta por respirar.Son muchos los que les deben algo a los sindicatos, y a los sindicalistas: El maestro que pudo denunciar al padre que le pegó en la puerta del colegio, los trabajadores que consiguieron que no les echaran de la RENAULT, la chica que pudo exigir el cumplimiento de su baja por maternidad en su 

. Porque también fue una liberada sindical la que se puso al teléfono el día en que despidieron a Julia, la chica de la tienda de fotos, y le ayudó a ser indemnizada como estipulan los convenios; y aquel otro joven que movió cielo y tierra para arreglarle los papeles al abuelo para procurarle una paga medio-decente, porque los usureros de hace 30 años no lo aseguraban en ningún trabajo. Para qué recordar las horas al teléfono escuchando con paciencia a cientos de opositores a los que no aprobaron, gritando e insultado porque en el examen no les contaron 2 décimas en la pregunta 4. O el otro compañero sindicalista, el que denunció a la constructora que se negaba a indemnizar a la viuda de su amigo Manuel, que trabajaba sin casco.

Ya nadie se acuerda de dónde salieron sus vacaciones, los aumentos de sueldo que se fueron consensuando, el derecho a una indemnización por despido, a una baja por enfermedad, o a un permiso por asuntos propios.

Esta sociedad del consumo prefiere tirar un saco de manzanas porque una o dos están picadas, por muy sanas que estén el resto. Los precedentes televisivos: entrenadores de fútbol, famosos de la exclusiva en revistas, y demás subproductos, se convierten en clinex de usar y tirar dependiendo de las modas. Ahora, en un momento en que los trabajadores deben estar más juntos, arropados y combatientes contra quienes realmente les explotan, aparecen grietas prefabricadas en los despachos de los altos ejecutivos, ávidos de hincar más el diente en el rendimiento de la clase trabajadora.

¿Quién tirará la primera piedra? ¿Serán los políticos gobernantes, o los banqueros quienes hablarán de dejadez o vagancia? ¿Tendrán capacidad moral los jueces o los periodistas, de hablar de corrupción en las demás profesiones? ¿Serán más idóneos para iniciar lapidaciones, los super empresarios del ladrillo? ¿En qué profesión se puede jurar que no existen vagos, corruptos, peseteros, o ladrones? ¿Preguntamos mejor entre la Iglesia o la Monarquía?

Pero qué fácil resulta rajar en este país. Siembra la duda, y obtendrás fanatismo barato. Qué bien asfaltado les estamos dejando el camino a quienes realmente nos explotan cada día. ¡Acabemos con los sindicatos! Sí. Dejemos que la patronal y los bancos regulen los horarios, las pensiones, los sueldos, las condiciones laborales y los costes del despido. Verán cómo nos va a ir con la reforma del mercado laboral, cuando los sindicatos dejen de existir y no puedan convocarse huelgas ni manifestaciones.

Verán qué contentos se pondrán algunos cuando sepan que ya no estarán obligados a pagar las flores de los centenares de trabajadores que mueren todos los años, a costa de sus mezquindades.


9 sept. 2020

Al Senador del PP Felix de las Cuevas se le va la pinza criticando a los Gobiernos del PSOE, PODEMOS y PRC

 


El senador del Partido Popular Felix de las Cuevas, ha vuelto a desempolvar las recetas de siempre en el Diario Montañés, para rellenar un artículo que resulta muy viejo y de muy poca vergüenza, al echar la culpa del retraso de diversas iniciativas, a los dos años de gobierno de coalición del PSOE y PODEMOS, un gobierno al que pretende culpar de todos los males de Cantabria cuando es precisamente los gobiernos del Partido Popular a nivel nacional y regional quienes tuvieron años y presupuesto suficiente para llevar a cabo lo que ahora recrimina.

Entre otros epítetos, arranca su artículo calificando de “terrorífico” el que se haya cerrado Sniace o que los costes energéticos estén presionando al sector industrial en concreto a Ferroatlantica y Solvay como si este hecho, se hubiera producido única y exclusivamente en los dos últimos años, menuda cara dura la de este senador.

No seré yo quien justifique la gestión del gobierno regional y menos por la crisis del Covid, pero tampoco culparlo de todo y por todo y sino pasemos revista a tanto catastrofismo como nos pretende vender el senador popular.

Hasta no hace mucho el ministro de fomento lo era su compañero Iñigo de la Serna quien se dedicó en sus últimos - dos años de mandato - a vender en ruedas de prensa semanales, anuncios y proyectos sin ningún sustento racional de ejecución, consciente de que se trataban de publicidad electoral.

Todos nos dimos cuenta de que estábamos siendo bombardeados por una sarta de mensajes, que a la misma velocidad fueron olvidados por la actual dirección del partido en Cantabria, por lo tanto, mucho me temo que no le vaya a ser rentable al senador, volver a listar la carta a los reyes magos como respuesta a la inactividad del gobierno actual recordando infraestructuras viarias que bien están en ejecución y/o ralentizadas por el gasto tan importante que se deriva del Covid 19.

Tampoco es de recibo manifestar “falta de compromiso” con los únicos dos proyectos de los que suele hacer gala el Presidente Revilla y el Diputado Mazon -  el Área de La Pasiega y el ferrocarril de altas prestaciones Bilbao - dos propuestas estrella que están actualmente en valoración por el gobierno central, para su presentación donde está el dinero, en la Unión Europa. y que bien pudieran haber sido ejecutados por los del partido popular en sus muchos años de gobierno regional y nacional.

Se pregunta el Senador dónde están los 22 millones de euros – entre otros - que el Gobierno iba a reconocer por los sobrecostes de Valdecilla, a la vez que califica de mentira el retraso, y se queda tan tranquilo, obviando que fue precisamente su partido el causante del sobrecoste e incluso el que voto en contra en el Parlamento Regional cuando se trató este asunto. Según parece le vale todo, total de tomar un poco de aire en este momento tan difícil por el que estamos pasando.

Y ya lo que faltaba, devaluar la presencia institucional del Diputado Mazon y el Senador Fernández Viadero, a la nada y hacerlo como si la suya le hubiera aportado a Cantabria mayores beneficios, como es posible que se permita el lujo de evidenciar la poca importancia de estas personas sin reconocer al menos, que su actividad también es de cero patatero, o es que haber hablado en una sola ocasión ante el Pleno del Senado le otorga mayores privilegios.

Y como el guion manda, al senador no se puede olvidar el zasca a los presupuestos nacionales pendientes de debate y aprobación, para ello no encuentra otra forma mas eficaz que machacar a los que llama progresistas, nacionalistas, y especialmente a Ciudadanos a los que culpa de todos los males que nos vienen por un presupuesto que el ya sabe, dejara a Cantabria en la miseria. Así se apoya la región machacando a diestro y siniestro, incluso cuando toda la sociedad e instituciones europeas están pidiendo la unidad de los políticos y sus partidos.

Y ya puestos porque no hacer una llamada sutil al PRC recordándole lo “insostenible a medio y largo plazo” de su alianza con el PSOE, porque no recordarle al Presidente Revilla su efímera popularidad y el más que probable “ejercicio de cinismo político a espaldas del bienestar de los ciudadanos” del que según el senador hace gala el Presidente. No importa siempre le quedara el Partido Popular para gobernar en coalición, como si con ellos la historia reciente se escribiera entre buenos amigos.

Concluye el senador su artículo con una pregunta fácil de contestar ¿Cómo desde Cantabria se puede dar un giro de 180 grados a esta deriva tan perjudicial? Y esta claro con el Partido Popular de hoy imposible, ha perdido el norte y lo que es peor es incapaz de vertebrar una estrategia que le devuelva a la coherencia de un partido de Estado.