14 jun. 2014

Adsis, la gran obra de José Luis Pérez Álvarez

Tenía yo unos dieciocho años, cuando desde el movimiento juvenil de Santander, me acerque  a Adsis - organización Cristina nacida en el país vasco, de raíces salesianas – que me llevo a militar en sus filas, en el seno de una comunidad en la que convivíamos estudiantes, trabajadores y una sola razón común “Estar Presente” entre los jóvenes para colaborar con ellos, y dar testimonio de lo que éramos, y pensábamos, cristianos con ganas  de servir y hacer más grande nuestra pasión por Adsis.

Y hoy, cuarenta años después me he vuelto a encontrar con su fundador José Luis Pérez Álvarez, sacerdote y amigo de siempre, que me ayudo a entender lo que era vivir la fe cristiana en comunidad compartiendo con los hermanos de aquel entonces, el trabajo militante de cada uno, en su lugar de trabajo, el estudio, en el barrio, en la parroquia, en el suburbio en todos los lugares donde pudiéramos “estar presentes”, para más tarde, “Comunicar” la actividad y lo más importante el interior vciando sobre ellos pensamientos y reflexiones a la vez que el “espíritu cristiano y la oración” se hacía presente en forma de opinión que te ayudaba a seguir en la faena.

Y así, desde el minuto uno en torno a un café,  José Luis hizo lo que el sabe hacer mejor, que nadie a su alrededor se encuentre nervioso, incomodo e indiferente, por mas que el tiempo hubiera pasado, y como si nos hubiéramos visto días antes, le conté algunos de los destinos finales de aquellos hermanos y amigos hoy dispersos de Santander, aunque apenas había empezado el bueno de José Luis me los fue nombrando uno a uno, como si el tiempo no hubiera pasado Tengo que reconocer que yo me esperaba encontrar a un hombre de ochenta años cansado y en clara retirada y me encontré al José Luis de siempre al “látigo” a un cura con una cabeza excepcional capaz de contarme la historia de Adsis la pasada y la reciente con un nivel de concreción envidiable.

Todo fue muy fácil, pasamos revista al año 1973 donde quedo redactado el primer Ideario de escasa literatura pero de profundas convicciones de compromiso cristiano entre los jóvenes y pobres, hasta el mas reciente Ideario del 2013, cargado de nuevos pensamientos y vivencias nutrido por la reflexión de los muchos hermanos hoy comprometidos con dedicación exclusiva al movimiento.

Y del pasado al presente José Luis me fue relatando entre citas de espiritualidad que siempre ayudaron hacer grande a Adsis, las actividades  a las que se dedican actualmente, la presencia en Latinoamericana, Europa, España, en los barrios, las cárceles, las parroquias, los curas y seglares con dedicación exclusiva, en la ONG, en los lugares de acogida, en las casas de vida comunitaria, vamos en un “tinglando” que se mueve magníficamente sin apenas aparato administrativo y directivo, solo lo imprescindible para que esta Obra de Dios, sea eficaz en la acción y en el pensamiento cristiano que todo lo invade sin apenas notarse.

Y ahora cuando escribo esta nota para mi blog, me recuerdo que mucho de estos largos años dedicados al sindicato USO tuvieron su origen en aquella militancia cristiana en Adsis de su compromiso y acción social que me ayudaron a elegir el sindicalismo como lugar para “estar presente” al servicio de los trabajadores y las causas sociales en su mas amplio sentido de la palabra, por eso quiero acabar esta nota recordatorio dando las gracias a Adsis por aquellos años de vida en común y sobre todo por haber conocido a ese joven de ochenta años José Luis Pérez Álvarez, que ayer y hoy me ayudo a entender algunas cosas un poco olvidadas.


Gracias José Luis. 

www.fundacionadsis.org/

10 jun. 2014

Tres para el Tango

El tango en Cantabria tiene en Tres para el Tango, un referente que sin duda esta ayudando a prestigiar este importante estilo musical, capaz de unir la música y el baile, con unas letras que ensalzan los momentos, y dan respuestas a situaciones personales fácilmente identificables, incluso vivencias que siempre nos suenan muy cercanas.

El pasado siete de junio el grupo Tres para el Tango, celebro un concierto en el Conservatorio Jesús de Monasterio de Santander. Este concierto, al que acompaño una cuerda de violines, viola, cajón y acordeones, fue dirigido por su cantante Carlos, quien con voz aguardentosa – lo achaco al concierto del día anterior – pero significativa para el tango, fue desgranado los tangos porteños, milongas, obras musicales del maestro Piazzolla, una colección, donde por no faltar, no falto ni el tango referente de Tita Merello “Se dice de mí”, magníficamente interpretado por una de las invitadas del grupo.

El concierto nos fue llevando por una senda de recuerdo cronológico desde el porteño a la modernidad, interpretativa y bailada por una pareja de jóvenes que con técnicas de tango moderno en línea, dieron elasticidad y buen ver al tango de siempre. Allí se ensalzo el tango “Los hijos de Gardel” que relata la inmigración de antes y de hoy que con la nostalgia de siempre hacen de la diáspora el viaje para ganarse la vida pensando en la vuelta.

Tiene Tres para el Tango con Moncho al contrabajo y con Aurora en la acordeón buenos músicos, de excelente interpretación, especialmente su acordeón que fue marcando pauta a sus otros invitados – acordeonistas - quienes con cierta timidez interpretativa, dieron los compases hasta hacer sonar el tango en perfecta armonía, incluso para otro de sus invitados cantante tanguero de voz fuerte y con cierto toque de barítono que nos deleito entre otros, con el tango de Enrique Santos Discepolo “Al mundo le falta un tornillo”.


De este trió tanguero me había hablado mi profesora Maribel, del café tango La Capillita, de sus actuaciones en Torrelavega y Santander, de su afán por extender el tango en Cantabria, por eso me alegra mucho tener entre nosotros a Tres para el Tango, ellos pueden llenar el espacio que nos falta a los que habitualmente lo practicamos. Por eso, vaya mi saludo a estos amigos, que espero encontrarlos pronto en nuevos eventos musicales y conciertos o en algún lugar mas estable donde podamos disfrutar del tango en vivo y lucir nuestra danza favorita.