El pasado 7 de enero, la alcaldesa de Santander, Gema Igual, decidió que dos páginas de El Diario Montañés eran el espacio adecuado para recordar a la ciudadanía todo lo que, supuestamente, piensa hacer… algún día. A mitad de mandato, eso sí. Un detalle menor.
El ejercicio
fue el de siempre: mezclar proyectos locales con iniciativas regionales y
estatales, agitarlo todo bien y presentarlo como gestión propia. Así,
aparecieron en el mismo saco el Reina Sofía–Archivo Lafuente, el Faro de
Santander del Banco de Santander o el Parque Científico, como si el presupuesto
municipal hubiera pagado algo más que licencias y trámites administrativos.
También hubo
sitio para las obras “eternas”: Gamazo, Puerto Chico, la Horadada, REMA… esas
que se anuncian en bucle porque nunca terminan de llegar. Obras necesarias, sin
duda, pero tan aplazadas que ya forman parte del paisaje electoral.
No faltaron
las promesas imprecisas: el PGOU, el recinto ferial con fecha aplazada a 2027,
Mataleñas y su conflicto permanente con los vecinos de Cueto, viviendas
sociales en El Alisal, la integración ferroviaria, el Racing y, como novedad,
un aparcamiento disuasorio en la S-20 del que no se sabe nada, salvo que queda
muy bien en un titular.
En resumen,
un catálogo de promesas en conserva, recicladas legislatura tras legislatura,
que sirven más para llenar páginas de prensa que para transformar la ciudad. A
mitad de mandato, la alcaldesa no presentó un balance de gestión, sino un
avance de campaña. Otra vez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario