30 may. 2014

A mis queridos padres

 Hace unos días falleció mi madre, Marina, una mujer de rompe y rasga, de esas que han sido capaces de sacar adelante a cuatro hijos en momentos de mucha dificultad, y que junto a nuestro padre Rufino, ya fallecido, formaron una familia de cuatro hijos - con nietos y biznietos - que hoy la lloramos con serenidad, a la vez que recordamos a nuestro padre que seguro ya esta con ella compartiendo la eternidad y echando un ojo a los que estamos aquí abajo.

Vaya este recordatorio para ellos, porque por mas vueltas que le doy, solo recuerdo buenos momentos de tranquilidad y cariño. A su lado, siempre fuimos felices en la niñez, en la adolescencia y juventud pusieron su mejor empeño, para bien educarnos en el respeto, el estudio, y en valores sociales, y luego cuando fuimos saliendo de casa para fraguarnos el futuro, sus buenos consejos y a la vez ofrecernos toda su ayuda desinteresada.

Por eso estas breves palabras de admiración y respeto para ellos, son muchas las cosas que vuelven a mi recuerdo, momentos vividos con muchas carencias de cosas, pero nunca de cariño, porque si alguna vez hubo necesidad, ellos supieron disfrazarla de sonrisa, y como se dice ahora, de buen rollo convirtiéndolo en algo pasajero.

Gracias Papa y Mama, gracias por darnos esta vida maravillosa que ha merecido la pena vivir y disfrutar con vosotros, gracias por enseñarnos a vivirla y gracias por vuestros buenos consejos que hoy son, la senda por la que caminan tus hijos Rufino, Antonio, Paulino y Matilde.


Un beso y nuestro mejor abrazo de cariño.

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