1 nov. 2010

La Plaza de Numancia: una carrera de obstáculos para el conductor


Son las siete de la tarde de un día cualquiera, has quedado en la calle Floranes y pretendes llegar sino puntual, con un retraso prudencial. Parece una tarea sencilla, algo de planificación y listo…pero en la zona de Numancia eso se ha convertido en misión imposible.
Desde la salida de la calle San Fernando a la Plaza de Numancia el trayecto se convierte en una verdadera carrera de obstáculos. Los primeros culpables: un ceda el paso en la calle Vargas y el primer paso de cebra justo en el inicio de la Alameda, dos puntos por los que no dejan de pasar peatones y coches que te obligan a tener ojos hasta en el cogote, peatones, que siguiendo con la lógica del entorno, lo hacen a ritmo de paseo dominical, y que como conductor lo vives en dos etapas, primero por un lado y luego por el otro camino de la calle Burgos.
Ese peatón lento y mas lento que es incapaz de pensar en el conductor, y que parece se regocija en su suerte pensando en aquello de “ahora te …..” olvidándose que mañana va a ser él quien se vea en esta situación.
Pero esto no termina, así porque en apenas unos metros te vuelves a encontrar a nuevos peatones, pacientes y tranquilos que suben y bajan sin parar por el paso de cebra que esta frente a la farmacia, eso si, con la mirada siempre atenta a la calle San Luis, que a pesar de ampararte un ceda el paso, no deja de tener cierto riesgo ya que los conductores se ven obligados en la mayoría de las ocasiones a sacar mucho el morro del coche.
Y cuando piensas que ha terminado el peregrinaje, te vuelves a encontrar con un nuevo paso de cebra y su correspondiente ceda el paso de la calle Magallanes que como el anterior te obliga no se porque ha sacar el coche hasta el centro de la plaza.
Vamos, una tortura que debería preocupar y ocupar a los del ayuntamiento en la busca de soluciones a tantas dificultades y riesgos. Y a los peatones un poco de por favor, cuando crucen por estos pasos de cebra apuren un poco la pasada, el conductor (hoy yo y mañana tu) también tienen cosas que hacer.

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