24 nov. 2018

No quiero tener miedo a ir sola por la calle


Belén Milán Pérez,
  

 


La Plataforma Estambul Sombra (formada por más de 200 asociaciones de la sociedad civil) ha publicado recientemente un Informe en el que se evalúa la aplicación en España, durante el periodo 2014-2018, del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica , conocido como el Convenio Estambul. Este informe será incluido en el proceso de seguimiento que lleva a cabo el Grupo de Expertas en lucha contra la Violencia contra la mujer del Consejo de Europa (conocido con sus siglas en inglés GREVIO) a quien le será presentado en febrero de 2019 junto con el informe que deberá entregar el Gobierno de España.

Nuestro país suspende en cuestiones cruciales en la lucha contra la discriminación. El principal aspecto en el que este informe incide es en la necesidad de reconocer las violencias sexuales como violencia de género, es decir, reconocer que existen víctimas de violencia machista más allá de las contempladas en la ley que actualmente se circunscriben al ámbito de la pareja o expareja. Éste paso es fundamental ya que supondría sacar la violencia machista del marco doméstico donde ha sido relegada (tratándose como un asunto privado) y poniéndola en el centro del debate público. Convertirla en un delito público sancionaría conductas realizadas por personas que no tuviesen relación de análoga afectividad con la víctima, incluyendo instituciones y empresas. Ello implicaría hacernos de una vez responsables de qué significa la violencia machista, cómo compone nuestro corolario social y cómo se perpetúa a través de una sociedad que ‘normaliza’ comportamientos que violentan a más de la mitad de la población.

Porque no es normal tener miedo a ir sola por la calle de noche; porque no es normal que tu primer temor, el inculcado desde bien niña sea que te violen; porque no es normal tener que desarrollar mil estrategias para librarte de un hombre que no entiende que tu NO es NO; porque no es normal tener que asumir riesgos por ser libre.

Hacer de la violencia machista un problema público implica generar datos que nos faciliten revisar el estado, la evolución y la identificación de problemas a través de cifras concretas.

Sin embargo aún hoy, 14 años después de la aprobación de la Ley Contra la Violencia de Género no disponemos de datos que nos permitan evaluar la efectividad de las medidas adoptadas. Funcionamos a golpe de impulsos sin un itinerario reconocido que permita evaluar los resultados obtenidos. Tenemos estadísticas de víctimas mortales, de denuncias presentadas y de sentencias condenatorias pero no se explica qué ha fallado en el sistema de protección judicial y social cuando una mujer o una niña es asesinada. No hay datos sobre prevención, ni existe relación demostrada entre el trabajo de prevención y el aumento o descenso de situaciones de violencia.

La violencia sexual cometida, por ejemplo entre compañeros de clase, no está contabilizada como violencia machista, o cuando la asesinada es prostituta la violencia tiene siempre otro apellido, nunca es machista.

El Informe Sombra establece que la prevención a través de la educación es el instrumento básico para erradicar el problema antes de que florezca; sin embargo, a pesar de que las comunidades autónomas tienen transferidas las competencias en materia de educación, la LOMCE no obliga a educar para la igualdad, y ya se sabe que dónde no hay obligación no hay presión ( por lo menos hasta que no haya una campaña electoral a la vista). En Cantabria se dice que se apuesta por la transversalidad en la revisión de contenidos pedagógicos, sin embargo es cada centro educativo quien considera conveniente o no la posibilidad de tener a una persona responsable de Igualdad, en su centro, sin capacidad de proponer materias.

Suspendemos también en el ámbito sanitario, el judicial y el psicosocial debido a la escasa formación que en materia de prevención y detección precoz de violencia machista se ofrece a los profesionales por parte de las administraciones, y por la falta de inclusión de todos los tipos de violencia en sus protocolos de actuación.

Se denuncia que las medidas de apoyo a las víctimas se circunscriban en exclusiva a las contempladas por la ley de violencia de género, incumpliendo el artículo 25 del Convenio de Estambul que establece como obligación de los estados firmantes crear centros de ayuda de emergencia para las víctimas de violencias sexuales apropiados y fácilmente accesibles, así como que la atención jurídica , psicológica y social sea más extensa y que se preste también antes y no sólo después y supeditada a contar con denuncia judicial.

Han transcurrido 14 años desde el asesinato de Ana Orantes. Hoy mujeres de todas las edades salen a la calle a pedir libertad para vivir, para no ser objetos, no ser cosificadas, dominadas, violadas, vejadas o asesinadas. En lo que va de año ya han sido asesinadas 89 mujeres en España, según datos de Feminicidio.net.

Nosotras hemos cambiado, las herramientas para nuestra protección no.

13 nov. 2018

José Luis, Apasionado por los Jóvenes y Adsis, Desde Jesús.



 Me permito traer a mi blog esta glosa, publicada en el boletín de ADSIS con motivo del fallecimiento de José Luis, y con ella, el recuerdo de los años en que participe en la Comunidad de Santander. 


Adsis es un movimiento de comunidades cristianas, formado por hombres y mujeres que queremos vivir el Evangelio de Jesús a través de una presencia fraterna y solidaria entre los jóvenes y los pobres.
Mi vida ha estado siempre vinculada a la pastoral de juventud y, desde ésta, a la fundación y atención a las comunidades Adsis.

Siendo joven sacerdote, profesor de dogmática en el Teologado Salesiano de Salamanca, me encontré inesperadamente con los jóvenes de la ciudad en sus calles, grupos y vivencias, tan aceleradas y significativas en aquellos años sesenta. Me acerqué a ellos con sencillez, cercanía y amistad.

Pronto percibí el creciente alejamiento de los jóvenes respecto a la Iglesia e intuí que debía acercar a ellos la persona de Jesús por los caminos evangélicos de la Palabra, el diálogo abierto a sus corazones, la comprensión de sus búsquedas de felicidad, y el alivio de sus dolencias. Aprendí de Don Bosco a hacer preguntas y propuestas sencillas dirigidas a su corazón, a invitarles al encuentro grupal, a vivir experiencias profundas de espiritualidad y solidaridad, y a descubrir el verdadero rostro de un Dios amigo y aliado de sus solicitudes. Me sentí llamado a dedicar mi vida a ellos, posponiendo cualquier otro proyecto o actividad.

Mi dedicación a los Ejercicios Espirituales con jóvenes fue un empeño al que me entregué con ahínco y creatividad. De esta actividad surgían los grupos y la necesidad de aportar proyectos y procesos pastorales de educación en la fe. De uno de estos encuentros en la ermita alavesa de Eskolunbe (1964) nació el primer grupo del que posteriormente, a lo largo de los años, surge y se consolida el Movimiento de Comunidades Adsis en la Iglesia.

Como Delegado de Pastoral Juvenil de la Provincia Salesiana de Bilbao, participé en el Consejo Nacional de Pastoral Juvenil (1967-1973), colaborando intensamente en la Revista Técnica de Apostolado, fundada en 1962 por el salesiano Don Luis Chiandotto y que adoptó en 1975 el nombre actual de “Misión Joven”. Me he sentido siempre profundamente vinculado a esta Revista. Así mismo, he participado después en las revistas “Pastoral Juvenil” de los Escolapios y en “Todos Uno” de la CONFER.

El 1971 asistí, como Delegado de la Provincia Salesiana de Bilbao, al XX Capítulo General Especial de la Congregación. Tuve la encomienda de redactar el Documento Capitular sobre la Pastoral juvenil. En aquella ocasión, recibí por parte de los Superiores todas las anuencias requeridas para dedicarme plenamente al Movimiento Adsis, como realidad autónoma dentro de la Iglesia y que ya se consolidaba en comunidades plenamente dedicadas a los jóvenes y a los pobres, desde la secularidad y la globalidad de la vida de tantos hombres y mujeres que asumían su vocación cristiana como presencia y servicio cristianos en el mundo.

Recibí apoyo estimulante por parte de los Superiores Salesianos y de los Obispos de las diversas diócesis donde surgía el Movimiento. Pronto se inicia la vida en común de las comunidades como acercamiento a los ambientes de pobreza y marginación. Progresivamente las comunidades asumen los primeros matrimonios, la formación de los futuros sacerdotes Adsis, el celibato de los hermanos y hermanas, los proyectos sociales y las nuevas fundaciones en tantos lugares de España, y más tarde de América latina, Roma, Rumanía… 

La presencia se orienta a la Universidad, a las Parroquias y a los barrios periféricos. La Pastoral con jóvenes es el compromiso y la actividad dominante para todos nosotros. En primer lugar la formación de los miembros y comunidades Adsis en sus cursillos de verano, en las Asambleas y retiros, también la formación de los sacerdotes jóvenes que surgían en las comunidades.

Además de la permanente dedicación a los Ejercicios Espirituales a jóvenes y a religiosos y religiosas, la atención a las comunidades Adsis, las conferencias y cursos sobre pastoral de juventud, los escritos y colaboraciones en revistas, fui Delegado Diocesano de Pastoral de Juventud en la diócesis de Bilbao y tuve la gracia de colaborar intensamente al respecto con las diócesis vascas.

Con la fundación de “Servicios de Juventud” abordamos con creatividad el Proyecto de Pastoral de juventud a principio de los años ochenta. Las etapas de Convocatoria evangelizadora, de Iniciación cristiana y de Inserción vocacional y eclesial, constituyen el núcleo central de este proyecto, que se extiende a diversas diócesis y sirve de inspiración para la elaboración de tantos otros proyectos de pastoral de juventud. La pastoral del Sacramento de la Confirmación entre los adolescentes y jóvenes se incorpora a este proyecto. Fue muy importante en todo ello concretar bien los objetivos, los procesos, la formación, las actividades, el discernimiento y la orientación vocacional, comunitaria y eclesial. Pero sobre todo, el compromiso de las comunidades en esta tarea y la vinculación de los grupos a ella. Para avalar lo realizado y estimular a las comunidades presenté en 1987 en la editorial Atenas el libro ”El reto de los jóvenes”, y en 1993 el libro, editado por CCS de los salesianos, ”Dios me dio hermanos. Comunidad cristiana y pastoral de juventud”.

En 1994 me trasladé a Madrid a la Casa central Adsis para atender más adecuadamente al Movimiento, especialmente para poder atender mejor a las fundaciones en América (Chile, Ecuador, Argentina, Uruguay, Perú y Bolivia).

Especial interés y experiencia me surgió en el proceso en Roma para el reconocimiento pontificio de Adsis en la Iglesia universal, obtenido en 1997. La presencia de la comunidad Adsis en Roma nos abre a la Europa central. Esta apertura a la universalidad eclesial ha supuesto para mí una vivencia muy enriquecedora. La acogida y el diálogo abierto y fructífero con los responsables de los diversos dicasterios romanos me aportó un intenso sentido de comunión ministerial. La vida en común mixta de nuestras comunidades y la dedicación plena de nuestros sacerdotes al Movimiento, fueron dos realidades en las que la Santa Sede demostró en los Estatutos Generales su apertura y su apuesta creativa y confiada.