9 oct 2026

USO aun esta a tiempo de estar donde debe, junto a quienes luchan por una vivienda digna

 

La decisión de la Unión Sindical Obrera de no respaldar la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre me produce una profunda discrepancia. No hablo en nombre de la organización, lo hago como sindicalista y como ex secretario general de USO Cantabria, después de muchos años defendiendo que la independencia sindical solo tiene sentido cuando sirve para defender los intereses de la clase trabajadora.

El comunicado difundido por la organización sostiene que la coincidencia entre la convocatoria de la huelga y el proceso electoral aconseja esperar a que las urnas hablen, obviando que la realidad social no espera, los alquileres no se congelan durante las campañas electorales, las hipotecas no dejan de subir porque haya elecciones, los jóvenes no encuentran vivienda asequible por el hecho de que las Cortes estén disueltas, y las familias trabajadoras continúan destinando una parte cada vez mayor de sus salarios a mantener un techo bajo el que vivir.

La vivienda se ha convertido en el principal conflicto social de nuestro tiempo. Miles de trabajadores, aun teniendo empleo no pueden acceder a una vivienda digna, otros viven atrapados en alquileres abusivos, y muchos jóvenes, a estas alturas han renunciado a emanciparse. Por otra parte, pensionistas con ingresos modestos, ven cómo cada año aumenta el coste de la vida, mientras se reduce su capacidad económica, por lo tanto hablar de salarios sin hablar de vivienda, es hoy una forma de ignorar la realidad.

Por eso me cuesta comprender que un sindicato considere que este no es el momento de movilizarse. Si existe una causa que afecta de manera directa a la clase trabajadora es precisamente la imposibilidad de acceder a una vivienda en condiciones razonables, es por lo tanto, que el problema no es electoral, sino estructural, y quienes lo padecen lo sufren gobierne quien gobierne.

La independencia sindical nunca significó neutralidad frente a las injusticias, mas bien al contrario, la independencia, de que hace gala la USO, nació también para permitir que los sindicatos pudieran enfrentarse a cualquier gobierno, a cualquier partido y a cualquier poder económico cuando los derechos de los trabajadores estuvieran en peligro. Esperar a que finalice una campaña electoral para decidir si se combate una emergencia social supone invertir el sentido de esa independencia.

La huelga general del 11 de noviembre no debe interpretarse como una adhesión a ninguna candidatura ni a ninguna sigla política, debe entenderse como una exigencia colectiva dirigida a todos los responsables públicos y a quienes han convertido la vivienda en un negocio extraordinariamente rentable para unos pocos, e inalcanzable para una parte creciente de la sociedad.

La historia del movimiento obrero está llena de ejemplos en los que los trabajadores tuvieron que actuar antes de que las instituciones estuvieran dispuestas a escuchar. Ninguno de los grandes avances sociales llegó porque alguien esperó pacientemente el momento perfecto, llegaron porque hubo personas dispuestas a movilizarse cuando la situación era injusta e insostenible.

Por eso creo que la USO todavía está a tiempo de rectificar, todavía está a tiempo de abrir un debate con su afiliación y de situarse junto a quienes reclaman una vivienda digna como un derecho y no como un privilegio, todavía está a tiempo de entender que la vivienda es hoy una reivindicación sindical tan importante como el salario, la jornada laboral o la seguridad en el trabajo.

El sindicalismo de la USO no puede limitarse a observar cómo una generación entera ve frustradas sus expectativas de futuro, todo lo contrario, debe estar presente allí donde se libra la batalla por unas condiciones de vida dignas.

El próximo 11 de noviembre no solo se hablará de viviendas, se hablará de salarios, de precariedad, de desigualdad y de la posibilidad de construir un futuro para quienes trabajan, y en esa conversación, movilización y lucha, creo sinceramente que la USO debería estar.

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