17 jul. 2010

También en Cantabria tenemos pobres



Se acabo la fiesta, Caritas Diocesana, una vez mas, nos pone en nuestro sitio recordándonos que las necesidades de nuestros ciudadanos - esos que caminan a nuestro lado – cada vez son mayores, que al menos 8.615 personas durante el pasado año (entre oriundos e inmigrantes) han tenido que picar la puerta de las parroquias de la región, pidiendo de comer y cobijo donde vivir, que son madres solteras con hijos y matrimonios jóvenes, quienes mayoritariamente se ven en la necesidad, y que por desgracia no parece que esta bolsa de pobreza vaya a remitir pronto.

Esta magnifica organizaron social de la iglesia cristiana, parece que se ha empeñado en “amargarnos” un poco la vida. Hasta no hace mucho, la misericordia quedaba en los interiores de las parroquias, pero ahora, y dado el volumen de necesidad actual, la denuncia de Caritas se esta proyectando sobre los ciudadanos e instituciones reclamando de ellos su colaboración directa, y me parece estupendo, que sea así, que se ponga a la luz la realidad social de la necesidad extrema con la que colabora Caritas, y los perfiles sociológicos de ella para las campañas de sensibilización social.

Pero conviene afinar el punto de mira, porque es la administración, en este caso la regional, quien debe atender en primer lugar estas necesidades y no basta con conceder alguna que otra subvención tardía a estas organizaciones sociales, la administración regional debe cuidar de forma estable que por ejemplo, a Caritas, no le falten puntualmente recursos con los que atender a estos ciudadanos. Demasiadas veces hemos visto como se quejan de las cantidades que perciben, y sobretodo de la demora a la hora de cobrarlas, por eso es muy oportuna la nueva política informativa y de sensibilización de Caritas, confió que los primeros en tomar buena nota de esta situación sea la administración regional, porque esto va para largo.

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