27 dic. 2012

Benedicto XVI en estado puro.


Por favor deje de interpretar la biblia, deje que los evangelios nos hablen de Jesús, deje que nuestras historias aprendidas por miles de años sigan animando las navidades, la pasión y tantos y tantos momentos que nuestros mayores nos enseñaron.

Que ya no tenemos Portal de Belén, que los reyes magos eran un bluf, que los pastores estaban por Belén sin haber sido convocados por el ángel o que el ángel con estrella incluida, era mas un fenómeno atmosférico que el envío del Padre para anunciar al Hijo, nos dejan bastante asustados, confundidos _ diría yo - por esa historia que desde la niñez nos ha producido, sustos y temor, felicidades y muchas alegrías a medida que hemos ido viviendo nuestra fe.

Algunos dirán que ya iba siendo hora de desmontar nuestras creencias, que estaban sustentadas en falsas vivencias de una religión inventada, pero a nosotros nos valía y nos vale.

La vida de Jesús nos dio muchas razones para creer en el, nos abrió caminos, su propio camino de solidaridad y vida comprometida con los mas necesitados, la vida de la fe, esa que ha quedado muy reducida después de las reflexiones que el Papa Benedicto XVI nos ha hecho en su libro La infancia de Jesús.

Bueno, todo sea por la recuperación de la fe en lo mas profundo y sensato de nuestra religión cristiana, pero, a ella la debo sesenta años - que ya son unos pocos - aunque prometo hacer un esfuerzo y releer esas reflexiones, para ver si soy capaz de encontrar mas puntos de coincidencia.

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