Conocí a Félix Dorronsoro en el seno del sindicato USO, donde desde el primer momento destacó por su firme compromiso con el movimiento obrero y por su participación activa en la lucha contra la dictadura franquista, en un contexto de represión y clandestinidad.
A lo largo
de los años, fueron muchas las ocasiones en las que compartí con él espacios de
reflexión y debate, no solo sobre sindicalismo y política, sino también sobre
la realidad social y laboral de su entorno. En su localidad, Legazpi
(Donostia), fue siempre una persona reconocida y respetada por su militancia
constante en defensa de los derechos de los trabajadores y de los sectores más
desfavorecidos.
Desde sus
orígenes en la HOAC, Félix vinculó toda su trayectoria militante a la USO,
sindicato al que se incorporó en 1958. Participó en reuniones clandestinas y
fue parte fundamental del proceso organizativo que dio lugar a la implantación
de la USO en el País Vasco.
Formó parte
de la redacción de la Carta Fundacional de la USO y, desde 1963, fue miembro
del jurado de empresa en Patricio Echevarría. En 1967 fue detenido durante la
manifestación unitaria del Primero de Mayo en Ordizia, siendo posteriormente
condenado a dos años de prisión por el Tribunal de Orden Público por
desobediencia y manifestación ilegal.
Permitirme
que destaque, junto a su firme compromiso sindical y político, su calidad
humana y su modestia personal, que le acompañaron siempre incluso en los
momentos más difíciles. Félix Dorronsoro fue y seguirá siendo un referente de
militancia sindical coherente y comprometida, mantenida hasta el final de su
vida.
Mi más sentido
pésame a su familia, amistades y compañeros y compañeras.
Descansa en
paz, compañero Dorronsoro.

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