7 mar 2026

Entre Vivencias y Senderos: la poesía inesperada de Jesús Echezarreta

 


Jesús Echezarreta es, ante todo, un santanderino de siempre, como a él mismo le gusta sentirse. Aunque la vida lo llevó lejos de su tierra para echar raíces en Zaragoza, hay identidades que nunca se abandonan del todo y que siguen latiendo en la memoria, en la mirada y, quizá también, en los versos.

Entre la medicina, ejercida como profesión, y el sindicalismo en Comisiones Obreras asumido con compromiso militante, nunca pensé que la poesía pudiera convertirse en el reposo de un hombre de izquierdas con cierto ramalazo de radicalidad. Tal vez por eso me sorprendo -y en buena medida me alegro - de tener un amigo capaz de expresarse en verso.

De “Vivencias” a “Senderos” hay un camino por el que pasea la poesía de Jesús. Dos poemarios que, en el tiempo, terminan por fundirse en una misma trayectoria de versos y poemas. En ellos va creciendo un poeta recién estrenado, pero cargado de experiencias, de emociones sentidas en lo personal y proyectadas hacia los demás, hacia ese otro que siempre completa el todo.

En su primer poemario, Vivencias, prologado por Belén Mateos, se define a Jesús como “un poeta que ama la vida lucha por ella, sueña y muere en el verso”. Desde mi humilde desconocimiento de la métrica y de los secretos técnicos de la poesía, añadiría algo más, es también un hombre profundamente comprometido con la justicia social, alguien que ha participado activamente en la defensa de los derechos de los ciudadanos.

Por eso su poesía tiene también un punto de transgresión y de militancia. No se limita a la contemplación o al lirismo íntimo, sino que a menudo se convierte en una forma de denuncia social, en una manera de hacer visibles los múltiples problemas que hoy seguimos padeciendo también en España.

Pablo Delgado, prologuista de su segundo poemario, Senderos, vuelve a revelarnos otra faceta del poeta. En sus palabras, Jesús avanza “jaleando por un dulce y suave sendero el amor reflexivo, con sutiles matices del tiempo en perfecta armonía”, en contraste con una sociedad “anegada de ruido y estímulos vulgares”. Ese sendero es capaz de abrir caminos diversos: el amor entendido como algo que pertenece a todos y para todos, y al mismo tiempo la denuncia social que nunca desaparece en quien ha vivido la militancia de izquierdas como parte de su identidad.

Por todo ello, a mi amigo Jesús Echezarreta solo puedo decirle: felicidades por este nuevo poemario. Y gracias, porque, sin proponértelo quizá, tus versos me están ayudando cada vez más a entender la poesía.

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