3 ene. 2017

Una Aproximación a la Teoría Cuántica de la Felicidad.

Pablo Coto Millan
Hay personas que aún presumen de dejarse llevar por sus emociones como lo más puro y auténtico y eso me subleva sobremanera.
Argüiré con algo de historia de la humanidad y lo ilustraré con un hipotético diálogo entre un maestro y su discípulo.
Al principio de la humanidad las necesidades fisiológicas eran las primordiales en todo ser humano. ¡Era lógico!. Se hacía necesario subsistir en un medio natural difícil de caza y recolección. Con el tiempo, la aparición de la agricultura y las herramientas hubo un salto cuántico a unas necesidades de espiritualidad que fueron subyugadas bajo las religiones en un oscurantismo medieval científico y en una sustitución de las necesidades fisiológicas por las no terrenales. Con la llegada de la revolución industrial la humanidad fue dando un salto cuántico hacia necesidades emocionales. Hoy descubrimos nuevas teorías sobre las necesidades humanas. Desde hace unos meses estoy estudiando la Teoría Cuántica y sus implicaciones para una nueva visión de la realidad. Hace ya más de treinta años comencé a investigar sobre la Teoría del Caos y la Complejidad  con sus aplicaciones a las Ciencias Sociales. Estoy descubriendo que el mensaje de ambas teorías es muy similar en muchos aspectos. Por ejemplo, el principio de incertidumbre de Heisenberg está en los modelos de la Teoría del Caos aplicados a la Física y a las Ciencias Sociales  y es esencial en la Teoría Cuántica.
Aplicadas estas teorías al comportamiento humano nadie debería de presumir ni de dejarse llevar por uno u otro tipo de necesidades y olvidar el resto pues todas hacen la unicidad de la felicidad.
Lo ilustraré a modo de diálogo:
El aprendiz le pregunta al maestro: ¿Qué es la felicidad?
El maestro le responde: Reflexiona y descubre con tu pensamiento algunas cuestiones de interés sobre la utilidad y la necesidad de las cosas.
El aprendiz después de mucho reflexionar le dice al maestro: La felicidad reside en satisfacer las necesidades fisiológicas.
El maestro dice: Reflexiona más. No somos meros animales.
El aprendiz reflexiona días y por fin le responde: La felicidad reside en seguir el dictado de nuestras emociones como las proporcionadas por el amor, la amistad y la generosidad.
El maestro enojado mira al aprendiz y replica: ¿Sólo existen emociones positivas y que ocurre con el odio, la enemistad y el egoismo?.
El aprendiz pasa semanas meditando y por fin le dice al maestro: Lo he encontrado. La felicidad reside en descubrir el conocimiento racional y a partir de él los fundamentos que han de regir nuestra vida.
El maestro esboza una sonrisa y el dice al aprendiz. Reflexiona más y vuelve cuando hayas encontrado la respuesta.
Un año y cuatro meses después el aprendiz volvíó y le dijo al maestro: La respuesta está en la unicidad de todo. Las necesidades fisiológicas, las emociones y el conocimiento racional proporcionan una realidad única de nuestra existencia  que nos permiten trascender hacia las necesidades superiores, ser nosotros mismos plenamente y encontrar la felicidad y el sentido de nuestra existencia.
El maestro sonrió complacido y feliz.

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