7 ago 2026

La hora de las federaciones, reconstruir USO Cantabria antes de que sea demasiado tarde

 

Los sindicatos no se debilitan únicamente cuando pierden afiliación o representación, también lo hacen cuando la desconfianza sustituye al diálogo, la confrontación reemplaza al debate y los conflictos internos acaban ocupando más espacio que la defensa de los trabajadores.

Ese es el riesgo que afronta hoy USO Cantabria. Lo que está en juego no es un simple conflicto entre dirigentes, sino el modelo de organización que quiere construirse para los próximos años. La cuestión de fondo es si el sindicato será capaz de recuperar la cohesión necesaria para seguir siendo una organización útil, independiente y cercana a los trabajadores.

Durante los últimos meses se han sucedido conflictos internos, expedientes disciplinarios y un progresivo distanciamiento entre la dirección regional y una parte importante de la estructura sindical. Todo ello ha generado un desgaste que trasciende a las personas y termina afectando a la credibilidad de la organización.

Mientras tanto, la realidad sigue su curso. Los trabajadores continúan enfrentándose a la pérdida de poder adquisitivo, la precariedad, la transformación industrial y la incertidumbre económica, son esos problemas los que deberían ocupar el centro de la acción sindical.

La experiencia demuestra que ninguna organización se fortalece desde la exclusión, la cohesión no nace de imponer mayorías, sino de integrar sensibilidades, respetar la pluralidad y favorecer el diálogo, cuando un sindicato dedica más esfuerzos a gestionar sus conflictos internos que a defender a los trabajadores, pierde parte de la confianza que justifica su existencia.

Por eso ha llegado la hora de las federaciones profesionales. Son ellas quienes sostienen el sindicato cada día, negocian convenios, concurren a las elecciones sindicales y mantienen el contacto permanente con los centros de trabajo. Su legitimidad nace de esa realidad y de la confianza que depositan en ellas miles de trabajadores.

Las federaciones deben asumir ahora un papel de liderazgo para impulsar un gran acuerdo de reconstrucción sindical que permita abrir una nueva etapa basada en la transparencia, la participación, el respeto a la pluralidad y el fortalecimiento de la democracia interna.

Pero ese proceso exige también afrontar las heridas abiertas durante los últimos tiempos, resulta difícil hablar de integración mientras continúen abiertos procedimientos que afectan a dirigentes de la Federación de Industria y que, con independencia de su tramitación estatutaria, se han convertido en uno de los principales símbolos de la fractura interna.

Recuperar la normalidad no significa cuestionar las normas ni interferir en los procedimientos internos, significa comprender que ninguna reconstrucción será posible sin voluntad de diálogo, sin capacidad para rebajar la confrontación y sin el propósito de reincorporar al proyecto común a quienes pueden seguir aportando experiencia, conocimiento y capacidad de trabajo.

El próximo Congreso Regional representa una oportunidad que no debería desaprovecharse, no puede convertirse en un ajuste de cuentas interno ni en la proclamación de vencedores y vencidos, debe ser el inicio de una nueva etapa en la que el interés colectivo vuelva a situarse por encima de las diferencias personales.

La afiliación espera responsabilidad, los delegados reclaman liderazgo, y los trabajadores necesitan un sindicato plenamente concentrado en defender sus derechos, no en prolongar conflictos internos que solo debilitan a la organización.

Todavía existe margen para cambiar el rumbo, todavía es posible construir un pacto amplio que devuelva la estabilidad y la confianza a USO Cantabria. Un pacto que tenga como pilares la integración, la transparencia, la participación democrática y la recuperación de la normalidad interna.

La historia de USO Cantabria demuestra que sus mejores etapas coincidieron con la unidad de sus estructuras, el respeto entre sus dirigentes y la capacidad de anteponer el interés general a cualquier diferencia.

Las federaciones tienen hoy una responsabilidad que trasciende sus propias organizaciones. Si asumen ese liderazgo, podrán impulsar la reconstrucción del sindicato desde el consenso y la participación. Si renuncian a hacerlo, otros decidirán el futuro de una organización que siempre encontró su fortaleza en la pluralidad y en la unidad de acción.

La historia no recordará quién ganó un expediente, quién impuso una mayoría o quién ocupó un cargo durante unos años, recordará quién fue capaz de preservar un sindicato útil para los trabajadores de Cantabria.

Ha llegado la hora de las federaciones. Ha llegado la hora de reconstruir USO Cantabria antes de que sea demasiado tarde.

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