Un año más, Pedro Sánchez anuncia su intención de aprobar los Presupuestos Generales del Estado, esta vez los de 2027. Y lo hace después de varios intentos fallidos que han llevado a España a funcionar con presupuestos prorrogados desde 2023.
Reconozco
que, a estas alturas, cuesta creer en una nueva promesa, son demasiados los
anuncios incumplidos y cada vez son más las voces, incluso entre los socios del
Gobierno, que ponen en duda la estabilidad de la legislatura.
No voy a
negar que gobernar sin presupuestos es una anomalía, que limita la capacidad de
planificar inversiones, dificulta el debate parlamentario y no es, desde luego,
la situación ideal para ningún gobierno. Lo lógico sería que cada año se contara
con unas cuentas públicas aprobadas.
Pero también
creo que conviene mirar los hechos, y los hechos dicen que, aun sin nuevos
presupuestos, el Gobierno no ha estado parado. Durante estos años se han
aprobado medidas importantes como la reforma laboral, las subidas del Salario
Mínimo, la mejora de las pensiones vinculadas al IPC o el nuevo sistema de
cotización de los autónomos, medidas que han tenido un impacto directo en la
vida de millones de personas.
También se
actuó frente a la crisis energética y la inflación con ayudas al transporte
público, rebajas fiscales sobre productos básicos y medidas para contener el
coste de la energía, sumando a ello leyes sociales como la de eutanasia, la ley
trans o la ampliación de derechos para el colectivo LGTBI.
Por eso,
aunque preferiría que hubiera presupuestos, tampoco comparto el discurso de
quienes presentan estos años como una etapa de parálisis política, porque sencillamente,
no ha sido así.
Por lo que
respecta a Cantabria, la situación no parece haber tenido consecuencias
inmediatas especialmente graves. La financiación autonómica siempre estuvo
garantizada - como ahora - aunque es cierto que algunas inversiones estatales
pendientes, especialmente en infraestructuras, pudieron verse afectadas.
Ojalá esta
vez el Gobierno consiga aprobar los presupuestos de 2027, sería una buena
noticia para la estabilidad institucional, pero si finalmente no lo logra, mi
juicio seguirá dependiendo de algo mucho más importante, que continúe
desarrollando políticas útiles y dando respuesta a los problemas reales de la
ciudadanía.

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