En tiempos en los que
determinados sectores políticos de la derecha intentan imponer el mensaje de
“los españoles primero” como una consigna que termina señalando y marginando a
quienes llegan de otros países buscando una oportunidad, conviene detenerse a
observar el trabajo silencioso y esencial que realizan muchas organizaciones
sociales en favor de las personas más vulnerables.
Frente
al discurso del rechazo, la realidad social demuestra que la solidaridad sigue
siendo una de las herramientas más poderosas para construir convivencia,
igualdad y dignidad. Y en ese camino destaca el trabajo desarrollado por la
Fundación Adsis, una organización que durante 2024 acompañó a 65.605 personas
en situación de vulnerabilidad en España y América Latina mediante programas de
educación, empleo, inclusión social y cooperación al desarrollo.
ADSIS
no distingue entre españoles e inmigrantes. Atiende a quienes necesitan apoyo.
Esa es precisamente la diferencia entre la política del señalamiento y la
acción social basada en los derechos humanos. Mientras algunos intentan
convertir la inmigración en un problema político permanente, organizaciones
como trabajan cada día para evitar que miles de personas caigan en la exclusión
social.
Los
datos hablan por sí solos. La organización atendió el pasado año a 42.802
personas en España y a otras 22.803 en América Latina, demostrando que la
solidaridad no entiende de fronteras ni nacionalidades. Buena parte de su
actividad se centra en la infancia, adolescencia y juventud, colectivo que
representa el 71 % de las personas beneficiarias en España.
Entre
sus principales objetivos destacan la prevención del abandono escolar, el
refuerzo educativo, la formación y el acceso al empleo mediante itinerarios
personalizados. Gracias a estos programas, el 79 % del alumnado en situación de
exclusión social logró superar el curso escolar, mientras que el 72 % de
quienes participaron en programas de cualificación profesional continuaron su
formación.
Especial
relevancia tienen también los procesos de inserción laboral impulsados por
ADSIS. El 42 % de las personas atendidas consiguió empleo y el 72 % de quienes
participaron en programas de atención a las adicciones avanzaron en autonomía
personal y recuperación de sus proyectos de vida.
Pero
la labor de ADSIS va mucho más allá de la juventud. La organización mantiene
líneas de intervención dirigidas a personas adultas, migrantes, familias,
personas con adicciones y personas privadas o ex - privadas de libertad,
apostando siempre por un acompañamiento integral adaptado a cada realidad
personal.
Actualmente
desarrolla proyectos sociales en más de 30 centros distribuidos en Araba,
Asturias, Barcelona, Bizkaia, Las Palmas, Gipuzkoa, Madrid, Navarra, Salamanca,
Santa Cruz de Tenerife, Valencia, Valladolid y Zaragoza. Todo ello con un
presupuesto superior a los 22 millones de euros, cerca de 500 profesionales
contratados y 565 personas voluntarias.
ADSIS
recuerda además una realidad que algunos prefieren ignorar: en España existen
más de 12 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social. Una
cifra que debería obligar a reforzar las políticas sociales y las iniciativas
solidarias, en lugar de alimentar discursos de enfrentamiento entre pobres.
Por
eso organizaciones como ADSIS son hoy imprescindibles. Porque representan una
forma de entender la sociedad basada en la igualdad de oportunidades, la
integración y el acompañamiento humano. Y porque frente a quienes intentan
dividir entre “los de aquí” y “los de fuera”, su trabajo diario demuestra que
la dignidad no tiene nacionalidad.
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