24 ago 2026

La SAREB y la vivienda pública en Cantabria, entre los anuncios políticos y la realidad de los hechos

La historia de la SAREB en Cantabria resume buena parte de los problemas estructurales de la política de vivienda en España, por un lado, un enorme patrimonio inmobiliario heredado de la crisis financiera de 2008, agrupado entorno a las administraciones públicas, incapaces en transformarlo en viviendas disponibles para quienes las necesitan.

El resultado, una sensación creciente de frustración ciudadana, especialmente al comprobar como los precios de compra y alquiler, alcanzan máximos históricos, como, promociones enteras continúan vacías, obras paralizadas y deteriorándose, mientras los anuncios institucionales, se suceden sin que la oferta pública crezca al ritmo que exige la demanda.

La SAREB nació en 2012 para absorber los activos tóxicos de las entidades financieras rescatadas. Sin embargo, lo que inicialmente se presentó como una solución temporal acabó convirtiéndose en una gigantesca bolsa inmobiliaria cuya gestión ha estado marcada por objetivos financieros antes que sociales.

La pregunta es inevitable, ¿por qué se ha esperado más de una década para intentar recuperar promociones que llevan abandonadas desde la crisis inmobiliaria?

Las propias declaraciones del Gobierno de Cantabria reflejan una contradicción que lleva años denunciándose.

En mayo de 2026, el consejero Roberto Media afirmó en el Parlamento que el ejecutivo regional tuvo que elevar dos veces su oferta para adquirir 63 viviendas en Los Corrales de Buelna, compitiendo incluso con compradores privados, según explicó, la SAREB quien al final adjudicó la operación al mejor postor, obligando a la administración a comportarse como si participara en una subasta inmobiliaria ordinaria.

El propio Gobierno regional llegó a acusar a la SAREB, de actuar como "un promotor privado más" y de anteponer la rentabilidad económica al interés social.

Los distintos gobiernos de Cantabria, independientemente de su color político, tampoco desarrollaron durante años una estrategia ambiciosa para movilizar este patrimonio. Las promociones de Los Corrales de Buelna, El Astillero o Santa Cruz de Bezana no quedaron paralizadas hace dos años, algunas llevan más de una década deteriorándose mientras se sucedían legislaturas, planes de vivienda y anuncios institucionales.

Es evidente que cuando finalmente se vayan a adquirir estas promociones abandonadas, los costes, van a ser muy superiores a los que habrían supuesto intervenciones tempranas, además de por edificios envejecidos, que deberán estar sometidos a nuevas normas y exigencias técnicas.

Por lo tanto, cabe preguntarse, si realmente estas viviendas vayan a ser baratas, y como ejemplo las 63 viviendas adquiridas en Los Corrales de Buelna, compradas inicialmente por unos 2,1 millones de euros, para al final tras varias negociaciones, superasen los 2,6 millones, al que se debieron incrementar entre otros, los gastos de adecuaciones técnicas, urbanización complementaria, honorarios, gastos jurídicos, etc. provocando un precio final superior al anunciado públicamente.

Y esto mismo es aplicable a los solares, un suelo sin desarrollar que bien pudiera parecer barato sobre el papel, pero que su transformación en vivienda va a requerir inversiones adicionales, plazos urbanísticos y riesgos financieros que rara vez aparecen en las notas de prensa.

Y ahora que se vuelven a llenar páginas en los medios informativos de Cantabria, volviendo a ofrecer viviendas sociales de la SAREB, cabe preguntarse si existen presupuestos, para garantizar la finalización de estas viviendas y promociones anunciadas, que ocurrirá si aparecen sobrecostes, quien va a financiar las futuras rehabilitaciones.

El Gobierno de Cantabria sostiene que está desarrollando una estrategia para ampliar el parque público de vivienda, entre ellas la incorporación de las 63 viviendas de Los Corrales de Buelna, y un primer plan para 285 viviendas públicas, además de un segundo plan que pretende generar más de 550 viviendas adicionales en 17 municipios mediante construcción directa, cesión de suelo y compra de activos procedentes de la SAREB.

Sobre el papel, las cifras son importantes, sin embargo, la experiencia acumulada aconseja prudencia. Entre el anuncio de una promoción y su ocupación efectiva pueden transcurrir años, por lo tanto, la valoración final solo cabe hacerse cuando se terminan en plazo y habitadas, no vaya a ser que la nueva promesa se convierta en pura propaganda.

La vivienda se ha convertido en uno de los principales instrumentos de confrontación política, mientras el Gobierno de España acusa a las comunidades autónomas de construir poco, estas culpan al Estado, de bloquear operaciones o de mantener precios elevados en los activos de la SAREB, mientras que ciudadanos continúan esperando.

Bajo mi punto de vista la cuestión central continúa sin respuesta, si la SAREB transfiere definitivamente sus activos a las administraciones públicas, ¿quién va a garantizar que las comunidades autónomas van a ser capaces de convertirlos rápidamente en viviendas asequibles? el desafío no consiste únicamente en comprar viviendas o solares, el desafío es terminarlos, adjudicarlos, mantenerlos y garantizar que cumplan la función social para la que se justificó su adquisición. 

1 comentario:

  1. Y la poca vivienda pública que se construye, se hace para especular. Precios nada asequibles, para un segmento de población concreto, y con un periodo de protección que en Cantabria las VPO de régimen autonómico es de 15 años, pasado los cuales se venden a precio libre por 2 y 3 veces más de lo que costaron. ¿Por qué no declara el Gobierno central por emergencia social todas las VPO de protección a perpetuidad y con carácter retroactivo?
    No interesa fastidiar algún negociete, o hay miedo a que les quitarían 4 votos. Esa situación se da en una VPO de Santander. Una de las más caras el metro cuadrado de la historia y que en 4 años podrán venderse por tres veces el precio de origen.

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