31 jul 2026

CEOE Cantabria pone bajo sospecha a los trabajadores enfermos

 


La campaña lanzada por CEOE-CEPYME Cantabria bajo el lema "Mientras unos no están, otros esperan" pretende presentarse como una iniciativa contra el absentismo laboral. Sin embargo, detrás de esa aparente preocupación por la productividad se esconde una estrategia mucho más preocupante, trasladar a la opinión pública la idea de que buena parte de los problemas que sufren empresas, usuarios y servicios tienen su origen en los trabajadores que no acuden a sus puestos de trabajo.

Y esa afirmación es, sencillamente, falsa. La patronal cántabra ha intentado matizar posteriormente que su campaña se dirige únicamente contra el absentismo injustificado y que no cuestiona las bajas médicas. Pero el problema no está en las explicaciones posteriores, sino en el mensaje que recibe la ciudadanía.

Cuando se difunden eslóganes como "Esperar al técnico de internet toda la tarde y que no aparezca", "Esperar una hora a que te traigan el segundo plato" o "Que tu abuela no reciba la medicación a su hora", la conclusión que se induce es evidente, si los servicios fallan es porque los trabajadores no están trabajando.

Se trata de una simplificación interesada que evita analizar las verdaderas causas de muchos de los problemas que afectan al mercado laboral y a la actividad económica, entre otros la falta de personal que existe en numerosos sectores, de las plantillas ajustadas al límite, las cargas excesivas de trabajo, la precariedad laboral, la insuficiente inversión en prevención de riesgos laborales o de los accidentes de trabajo y tampoco del deterioro de la sanidad pública, provocadora de las listas de espera que retrasan diagnósticos y tratamientos, y mucho menos de determinadas decisiones empresariales que priorizan la reducción de costes sobre la calidad del empleo o la adecuada organización de los recursos humanos.

La campaña parte además de una confusión deliberada entre dos realidades completamente distintas. El absentismo injustificado que constituye una infracción laboral que las empresas pueden sancionar, y las bajas médicas, que son situaciones reconocidas por profesionales sanitarios, amparadas por la Seguridad Social y protegidas por nuestro ordenamiento jurídico.

Sin embargo, cuando se instala en el debate público la idea de que el absentismo es uno de los grandes problemas de la economía, inevitablemente se proyecta una sombra de sospecha sobre quienes se encuentran de baja médica. Porque la mayoría de la ciudadanía no distingue siempre entre una ausencia injustificada y una incapacidad temporal reconocida por un médico.

Y es precisamente ahí donde reside el verdadero problema de esta campaña, en la de buscar culpables sencillos para problemas complejos, aunque para ello se tengan que estigmatizar a las personas enfermas, y con ello a los profesionales sanitarios que valoran la enfermedad causa de la baja, porque, la idea que esconde esta campaña es la de presionar al trabajador para que vaya a trabajar incluso cuando no se esté en condiciones físicas o psicológicas de hacerlo.

Y eso supone un evidente retroceso social, por el que las organizaciones sindicales, han tenido que reaccionar con contundencia, lo que está en juego no es únicamente una campaña publicitaria, lo que está en juego es la defensa de un principio básico, el derecho de los trabajadores a proteger su salud sin ser señaladas ni convertidas en sospechosas.

Si Enrique Conde presidente de la patronal en Cantabria, quiere debatir seriamente sobre el absentismo injustificado, seguro encontrará interlocutores sindicales entre otros dispuestos a hacerlo, pero lo que no puede hacer es el uso de una campaña publicitaria como coartada para trasladar a los cántabros la idea de que las bajas médicas son parte del problema. La enfermedad no es absentismo, ni fraude y mucho menos los trabajadores enfermos, responsables de los problemas estructurales de la economía cántabra.

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