La campaña lanzada por CEOE-CEPYME Cantabria bajo el lema "Mientras unos no están, otros esperan" pretende presentarse como una iniciativa contra el absentismo laboral. Sin embargo, detrás de esa aparente preocupación por la productividad se esconde una estrategia mucho más preocupante, trasladar a la opinión pública la idea de que buena parte de los problemas que sufren empresas, usuarios y servicios tienen su origen en los trabajadores que no acuden a sus puestos de trabajo.
Y esa
afirmación es, sencillamente, falsa. La patronal cántabra ha intentado matizar
posteriormente que su campaña se dirige únicamente contra el absentismo
injustificado y que no cuestiona las bajas médicas. Pero el problema no está en
las explicaciones posteriores, sino en el mensaje que recibe la ciudadanía.
Cuando se
difunden eslóganes como "Esperar al técnico de internet toda la tarde y
que no aparezca", "Esperar una hora a que te traigan el
segundo plato" o "Que tu abuela no reciba la medicación a su
hora", la conclusión que se induce es evidente, si los servicios
fallan es porque los trabajadores no están trabajando.
Se trata de
una simplificación interesada que evita analizar las verdaderas causas de
muchos de los problemas que afectan al mercado laboral y a la actividad
económica, entre otros la falta de personal que existe en numerosos sectores,
de las plantillas ajustadas al límite, las cargas excesivas de trabajo, la
precariedad laboral, la insuficiente inversión en prevención de riesgos
laborales o de los accidentes de trabajo y tampoco del deterioro de la sanidad
pública, provocadora de las listas de espera que retrasan diagnósticos y
tratamientos, y mucho menos de determinadas decisiones empresariales que
priorizan la reducción de costes sobre la calidad del empleo o la adecuada
organización de los recursos humanos.
La campaña
parte además de una confusión deliberada entre dos realidades completamente
distintas. El absentismo injustificado que constituye una infracción laboral
que las empresas pueden sancionar, y las bajas médicas, que son situaciones
reconocidas por profesionales sanitarios, amparadas por la Seguridad Social y
protegidas por nuestro ordenamiento jurídico.
Sin embargo,
cuando se instala en el debate público la idea de que el absentismo es uno de
los grandes problemas de la economía, inevitablemente se proyecta una sombra de
sospecha sobre quienes se encuentran de baja médica. Porque la mayoría de la
ciudadanía no distingue siempre entre una ausencia injustificada y una
incapacidad temporal reconocida por un médico.
Y es
precisamente ahí donde reside el verdadero problema de esta campaña, en la de buscar
culpables sencillos para problemas complejos, aunque para ello se tengan que
estigmatizar a las personas enfermas, y con ello a los profesionales sanitarios
que valoran la enfermedad causa de la baja, porque, la idea que esconde esta
campaña es la de presionar al trabajador para que vaya a trabajar incluso
cuando no se esté en condiciones físicas o psicológicas de hacerlo.
Y eso supone
un evidente retroceso social, por el que las organizaciones sindicales, han
tenido que reaccionar con contundencia, lo que está en juego no es únicamente
una campaña publicitaria, lo que está en juego es la defensa de un principio
básico, el derecho de los trabajadores a proteger su salud sin ser señaladas ni
convertidas en sospechosas.
Si Enrique
Conde presidente de la patronal en Cantabria, quiere debatir seriamente sobre
el absentismo injustificado, seguro encontrará interlocutores sindicales entre
otros dispuestos a hacerlo, pero lo que no puede hacer es el uso de una campaña
publicitaria como coartada para trasladar a los cántabros la idea de que las
bajas médicas son parte del problema. La enfermedad no es absentismo, ni fraude
y mucho menos los trabajadores enfermos, responsables de los problemas
estructurales de la economía cántabra.

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