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25 jul 2021

Un nuevo “negociete” en Cantabria, el Cartel de Empresas Consultoras

El pasado 23 de mayo, se publicaba en el Diario.es una información de Javier Fernández Rubio que ponía en evidencia la existencia en Cantabria de un Cartel de Empresas Consultoras (Se denomina cartel al acuerdo formal entre empresas del mismo sector, cuyo fin es reducir o eliminar la competencia en un determinado mercado) sobre el que había actuado la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, “sancionando a Deloitte con 6,3 millones de euros y a 97S&F con 131.593 empresas más significativas entre las que venían operan en Cantabria y especialmente al servicio del Gobierno de Cantabria y al Ayuntamiento de Santander”.

Según parece estas administraciones regionales entre otras venían - desde hace tiempo - “ofertando a unas empresas determinadas los contratos de consulta”, empresas que se consideraban titulares únicos de estos servicios en la región “y que se cubrían mutuamente para aparentar competitividad en las licitaciones”.

Se acompañaba a esta información periodística, un recorte del dossier de la Comisión de la Competencia que decía entre otras lindezas que “las empresas tienen muy buena relacion con Deloitte y que se dan cobertura mutua de cara a la presentación de concursos públicos”, a la vez que se pedían, entre ellas, se respetase “el pequeño feudo de Cantabria que saben es Nuestro”

El procedimiento presuntamente fraudulento que utilizaban estas empresas, - y que mucho me temo lo hagan otros sectores económicos – es para lo que se llaman “concursos menores”, que requieren la participación de al menos tres empresas, dos de ellas para inflar su propuesta económica, facilitando para una tercera, previo pacto con las otras dos, la adjudicación aunque sea por una cantidad abusiva que al final pagamos todos los cántabros. Lo que hagan después entre ellas ya es cosa oculta, aunque no hay que ser muy listos para concluir el final de la película, hoy para ti y mañana para mí.

De esta locura de la que parece ya no se quiere hablar más al menos en la prensa escrita, están dos contratos del Ayuntamiento de Santander (Industrias Creativas y Smart City) que fueron amañados según correos electrónicos detectados por la Comisión de la Competencia para una tercera empresa por 18.143,20 euros, Deloitte: 18.140 euros, S&F Cantabria: 18.000 euros. Y para el otro contrato nuevamente correos electrónicos para apañar la oferta en este caso a favor de Deloitte por un importe de 21.659 euros.

Y suma y sigue, mismo procedimiento y/o análogo para el Plan de Empleo de Cantabria 2010 – 2011, el Plan Estratégico de Turismo 2012-2015, entre otros negociete, como las Verificaciones que dan el visto bueno al cumplimiento de los programas europeos en la región, y que nuevamente dejan constancia del pacto en diversos correos electrónicos detectados por la Comisión de Competencia, verificaciones entre otras como las del Programa Interreg, Servicio Cántabro de Empleo, certificación de gastos del año 2013, Reglamento del proyecto Atlantic Power Clúster y Servicios de Maren 2, Programa Sinergy y Estrategia de Investigación e Innovación 2020 y un largo etc., que no estaría mal le diera una vuelta no solo el gobierno, sino el Parlamento Regional y el Ayuntamiento de Santander quienes de forma directa y/o indirecta se han visto implicados.

Dar el silencio como respuesta a la información periodista, es lo mismo que asumir el presunto fraude, y eso está muy lejos del cumplimiento democrático, que se le debe a las instituciones a las que debo añadir están al cuidado de los dineros de todos los cántabros.

En Cantabria tenemos empresas de consulting más que acreditadas, para garantizar que estos servicios administrativos que requieren especialmente las administraciones, se puedan hacer cuidando de la legalidad y no al margen de ella. Y apunto, no vale el recurso de siempre de los políticos “quedar a la espera de ver como finaliza la intervención de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia” la política regional está obligada a resolver, también estas sinvergüenzadas adoptando medidas que lo puedan evitar.

30 may 2021

El Lábaru, bandera del pueblo cántabro

Marcos Martinez Romano

No existe identidad colectiva en la que no jueguen un papel fundamental aquellos símbolos que ayudan a expresarla, reproducirla y construirla. Símbolos que actúan como representaciones gráficas que configuran y definen la identidad de una comunidad determinada a lo largo del tiempo. Desde el recuerdo de su historia en común hasta el esbozo de un horizonte compartido hacia el futuro. Representaciones gráficas que contribuyen a otorgar a los miembros de la comunidad a la que representan un sentimiento de pertenencia e identidad colectiva. Y que actúan como marcadores que ayudan a imaginar -y por lo tanto crear- la imagen de esa comunidad, diferenciándola del resto.

Por eso este texto trata sobre el Lábaru cántabro, el símbolo con el que, a día de hoy, una mayoría de cántabros y cántabras nos identificamos como tales. Ligándonos a través del mismo al pasado de nuestro pueblo (más o menos historiográficamente verídico o más o menos construido, como en los relatos de toda nación o región) y proyectándose hacia el futuro como comunidad humana y política que quiere caminar hacia adelante con sus propios pies.

 Un poco de historia

 El origen del Lábaru se remonta a la voluntad de encontrar una conexión entre la Cantabria contemporánea (en diferentes épocas históricas a partir de la Edad Moderna) y el pueblo cántabro prerromano. Y su denominación se debe a una confusión entre el estandarte utilizado por los romanos llamado labarum y el estandarte utilizado por los antiguos cántabros denominado cantabrum. El historiador José Ángel Hierro Gárate, apuntaba en su artículo de 2016 'El Lábaro olvidado' que “a comienzos del siglo XVII varios eruditos españoles establecieron, a partir de una interpretación errónea de fuentes escritas y numismáticas de época romana, que el Cantabrum y el Labarum eran el mismo estandarte y que su insignia o motivo principal tenía forma de X”.

 

Así mismo, ofrecía ejemplos de los primeros usos de símbolos denominados como Lábaro para identificar a Cantabria en diferentes ámbitos: “Así, cuando en 1715 se crea el Regimiento Cantabria de infantería de línea mediante la unión de otros cuerpos anteriores de origen vascongado, se elige como emblema para él el Lábaro Cántabro”. Que el origen de estos cuerpos fuera vascongado se debía a la teoría vascocantabrista, por entonces en auge, que pretendía hacer pasar a los vascos de entonces por herederos de los antiguos cántabros.

 Sin embargo, Hierro Gárate también señala que “el uso de ese símbolo no se limitó a aquellos vascos dieciochescos que se creían cántabros. Sin salir del ámbito militar, pero ya en nuestra tierra, lo encontramos representado en una bandera que perteneció a alguna de las unidades de la División Cántabra levantada por Díaz Porlier en Liébana durante la Guerra de la Independencia [...] Esta enseña, casi con toda seguridad del Regimiento de Húsares de Cantabria, presentaba una cruz de San Andrés, con un brazo rojo y otro amarillo, sobre fondo blanco y en el centro un escudo con unas armas inequívocamente montañesas (torre, cadena rota y barco atravesando esta última) acompañadas de un león rampante y del emblema de la caballería ligera española de inicios del XIX: un sable y una palma cruzados. Y en los extremos del aspa, otras tantas pequeñas X blancas y negras. O lo que es lo mismo: otros tantos pequeños Lábaros, indicadores del carácter inequívocamente cántabro de la unidad militar a la que pertenecía”.

 Dando un gran salto adelante llegamos hasta los años setenta del siglo XX, cuando se crea la bandera que hoy conocemos como Lábaru cántabro.

 En aquellos años se estaba produciendo el proceso de movilización social y política que culminaría con la creación de la Comunidad Autónoma de Cantabria. Para ello, en 1977 se había creado el Organismo Unitario para la Autonomía de Cantabria (O.U.A.C.) compuesto por fuerzas políticas ligadas a la izquierda, sindicatos y asociaciones cantabristas.

 En ese Organismo se produjo el debate sobre qué bandera tendría que representar a la que acabaría siendo Comunidad Autonóma de Cantabria. Y tres propuestas estaban sobre la mesa: la bandera de una de las asociaciones pertenecientes a dicho organismo, A.D.I.C. (Asociación para la Defensa de los Intereses de Cantabria), de colores verde, gris y azul, la bandera blanquirroja que acabó siendo la elegida, y el Lábaru, creado por Luis Ángel Montes de Neira, perteneciente a otro de los colectivos que formaban parte de ese Organismo Unitario: Cantabria Atropá (Cantabria Unida).

De la bandera creada por Montes de Neira apuntaba Hierro Gárate en el artículo ya citado anteriormente que su diseño “pretendía recrear el Cantabrum con criterios más que discutibles desde un punto de vista histórico”.  Así mismo, Manuel Alegría, historiador y coordinador de esta serie, en un comentario realizado en sus redes sociales hace unos años apuntaba que “a instancias de Revilla, ADIC ofreció el apoyo a la blanquirroja en detrimento de la suya propia, con tal que no se eligiera el lábaru, defendido Cantabria Unida, cuyo máximo representante, Luis Ángel Montes de Neira, fue el que dio a conocer las raíces históricas de este estandarte”.

Rafael de la Sierra


La bandera blanquirroja ganó el debate y, a partir de entonces, presidió todo acto de reivindicación autonomista. Más tarde, con la consecución de la autonomía, quedó plasmada como bandera oficial de Cantabria en nuestro ordenamiento jurídico.

 A partir de estos hechos, el Lábaru cántabro quedó en un cierto olvido durante los años ochenta. La bandera blanquirroja -cuyos orígenes históricos argumentados por sus defensores para ser la elegida están hoy ya demostrados como falsos historiográficamente- pasó a ser la que durante un tiempo sirvió para identificar al pueblo cántabro como tal. De esta forma, durante la década de los ochenta se convirtió en hegemónica. En el espectro político del cantabrismo, tanto el P.R.C. como el intento frustrado de candidatura nacionalista impulsada por Rafael de la Sierra (A.N.A.C.) utilizaron esa bandera y sus colores.

 Fue en la década de los noventa cuando el Lábaru volvió a hacer aparición en la escena pública de forma relevante. A nivel social, comenzó a estar presente en espectáculos y actos de masas, como por ejemplo en los dos partidos jugados por la Selección Cántabra de Fútbol en 1997 y en el año 2000, contados hace pocas fechas en esta serie por Aitor Aleixandre. Y, a nivel del cantabrismo político, la aparición del soberanismo cántabro organizado en forma de asociaciones juveniles como Regüelta o partidos políticos como el Conceju Nacionaliegu Cántabru, que utilizaban el Lábaru en sus actividades, ayudó a recuperar el uso de dicha bandera en un tono reivindicativo.

 Pero fue a partir de la primera década del siglo XXI cuando el Lábaru cántabro comenzó a hacerse cada vez más popular, hasta llegar a ser el símbolo mayoritario para identificar al pueblo cántabro. Es a partir de entonces cuando empieza a ser utilizado de forma mayoritaria en espectáculos deportivos y culturales, así como en diversos actos reivindicativos. Además, a nivel del cantabrismo político, su uso pasó a ser habitual. Empezando por el partido hoy hegemónico, el P.R.C. -que en los setenta lo había desechado en favor de la blanquirroja- hasta llegar a partidos de la nueva ola de la izquierda que asumieron elementos cantabristas como Podemos, que en 2015 llegó a reivindicar su inclusión como bandera oficial de Cantabria en el Estatuto de Autonomía. Pasando por Cantabristas, formación que hoy representa el soberanismo cántabro, recogiendo el testigo de las formaciones citadas en el anterior párrafo.

 Esta realidad social fue la que obligó a las instituciones públicas a adaptarse a las dinámicas sociales y a la expresión de la voluntad popular. Y, por ello, aunque de forma un tanto descafeinada, el Parlamento de Cantabria reconoció al Lábaru como “símbolo representativo e identitario del pueblo cántabro” en 2016. Eso sí, con el voto en contra de la derecha españolista, quien nunca ha terminado por asumir el hecho identitario y político cántabro.

 El lábaru hoy

 Más allá de interesantes debates históricos, lo verdaderamente trascendental de una bandera no reside en su nivel de "autenticidad" histórica, sino en su capacidad para identificar a un conjunto de gentes como miembros de una misma comunidad política y, a la vez, servir como elemento aglutinador de esas gentes a la hora de construir un proyecto político propio hacia el futuro. Si hace cuarenta años fue la bandera rojiblanca la que actuó en ese sentido, hoy es el Lábaru, si cabe en mayor medida, el símbolo alrededor del que la mayoría social de esta tierra puede autoreconocerse como un sujeto político propio con derecho y capacidad de construir su propio camino.

 Y digo que en mayor medida por una razón. Porque, a pesar de que lo importante es lo que una bandera exprese en el presente y no su origen histórico, los argumentos históricos utilizados para legitimar la bandera blanquirroja evocaban una forma de pensarnos muy diferente a los utilizados para la defensa del Lábaru. Mientras que en el primero de los casos nos llevan a un marco mental de subalternidad regionalista con la nación española, en el segundo se relacionan con un marco de pensamiento mucho más proclive a imaginarnos como entidad política soberana.

 En su texto ya citado, Hierro Gárate afirmaba que “todos los que en algún momento se han considerado descendientes de los antiguos cántabros han tratado de establecer un vínculo identitario con ellos. Y lo han hecho de la misma forma: recreando el estandarte al que estos dieron nombre”. Y es ese marco mental de la identificación con la Cantabria prerromana, el que creo que marca la diferencia con respecto al ligado a la conquista de Sevilla en el siglo XIII por parte de marineros montañeses. Este último difundido aún por un sector encabezado por el presidente Miguel Ángel Revilla.

 Decía antes que el Lábaru es el símbolo desde el que nos pensamos como pueblo que dibuja su propio camino. Pero no solo nos ayuda a imaginar ese camino, sino que nos ayuda a imaginarlo en sentido progresista y democrático. Porque el Lábaru está presente en las movilizaciones feministas, en defensa de los servicios públicos, contra los atentados al medio ambiente y nuestro territorio, en solidaridad con otros pueblos del mundo o en defensa de los derechos de las personas refugiadas. Además de ser una bandera que ha sido asumida por aquellos colectivos que defienden los derechos de la comunidad LGTBI.

 Es decir, el Lábaru, hoy en día, es una bandera asociada a la expansión de derechos y a la construcción de una identidad colectiva abierta y no excluyente. De la que puedan formar parte todas aquellas personas que lo deseen. Ese es el camino que muchos y muchas queremos para la Cantabria del siglo XXI. El de un pueblo consciente de sí mismo y con voluntad de construir un futuro en común con todas aquellas personas que quiera formar parte de él, sin tener que renunciar a su identidad individual o a cualquier otra identidad colectiva. Sin ningún tipo de discriminación. Porque no se utiliza contra nadie, sino para identificarnos en nuestra diversidad como miembros de una comunidad humana y política llamada Cantabria que se proyecta hacia el futuro orgullosa de sus valores democráticos.

 Para terminar, quiero expresar mi deseo y aspiración de poder seguir dando pasos en el reconocimiento del Lábaru como símbolo de Cantabria hasta lograr que sea incluido en nuestro Estatuto de Autonomía tras un debate colectivo de la sociedad cántabra. Un debate colectivo que supere la mera cuestión simbólica y llegue a todos los ámbitos de nuestras vidas. Porque el autogobierno es una herramienta para mejorar la vida de la gente y profundizar en él una forma de obtener más capacidad para decidir nuestro futuro con el objetivo primordial de mejorar las condiciones de existencia de los cántabros. Y, para poder hacerlo, reconocer de forma plena los símbolos que nos hacen autopercibirnos como un pueblo diferenciado y capaz de remar en común hacia adelante es un paso necesario, aunque quienes quieran negarnos el futuro nos lo vendan como accesorio. 

19 may 2021

Me gusta convertirme en madre, pero también quiero seguir siendo mujer. Cuidar el suelo pélvico

 XII Reunión Internacional de Investigación Cualitativa en Salud 

Granada

David Ramos Saiz, Marta Saiz Echezarreta

 

El verano de 2016 Sofía daba luz a una preciosa niña. Habían sido nueve meses de miedos, dudas e ilusión. Durante este tiempo, había acudido a las visitas estipuladas tanto a la matrona como al ginecólogo que su servicio de salud indicaba, con el fin de aprender todo lo necesario para desarrollar un buen embarazo.

¿Qué había aprendido de los profesionales? Lo primero a saber cuidarse. Desde el primer momento le dejaron claro que tenía que controlar su peso, alimentación e hidratación, que debía tener unos buenos hábitos de descanso y llevar a cabo un ejercicio moderado.  Acudía regularmente a la consulta de su matrona donde le pesaban, miraban la altura del fondo uterino y escuchaban el latido fetal.

Lo segundo, a conocer los diferentes tipos de partos con el fin de poder, dentro de lo posible, indicar como quería desarrollarlo, de pie, en el agua, en casa, con o sin epidural y a utilizar estrategias que favorecieran el control del dolor durante las contracciones del parto. Además de conocer cuáles son los cuidados básicos del bebe en sus primeros meses de vida, alimentación, higiene, descanso, prevención de muerte súbita y como ambas partes de la pareja deben participar y ayudarse mutuamente.

En definitiva, le enseñaban como ser una buena madre. Tanto durante el embarazo, cuidando sus hábitos, porque su estado de salud influye en el feto; como adquiriendo herramientas que le permitieran cuidar a su bebé de la mejor manera posible.

Pero hoy, casi un año después, nuestra protagonista cree que algo faltó en el aprendizaje. Considera que todo iba enfocado a su rol de madre y que su rol de mujer había pasado totalmente desapercibido. Apenas le hablaron de las consecuencias que el embarazo y el parto tendrían sobre su cuerpo y fundamentalmente, sobre su suelo pélvico.

Sofía había leído sobre el suelo pélvico y los ejercicios de Kegel, incluso le había preguntado a su matrona como podía realizarlos, pero la respuesta que encontró fue algo teórico apoyado en un póster del aparato genital femenino. A pesar de que esa información fue insuficiente y de poca ayuda, decidió que durante esos nueve meses intentaría ejercitar su suelo pélvico con el fin de evitar futuras complicaciones que afectaran a su vida diaria.

 Su parto no fue fácil. El inicio de un desprendimiento de placenta obligó a utilizar fórceps. Dejando a su paso una episiotomía y un desgarro contralateral que dejó inflamación y dolor. Necesitó muchas semanas para que ambas heridas cicatrizasen, la inflamación bajase y el dolor cediese. Pero aquellos síntomas no fueron lo peor, varios episodios de incontinencia de esfuerzo le llevaron de nuevo a su matrona.

Una vez en la consulta, le realizaron una valoración del suelo pélvico y le confirmaron lo que ella sospechaba, apenas tenía fuerza para contraer. La matrona, le volvió a explicar la teoría de los ejercicios. Sofía lo intentaba, pero las contracciones no eran muy eficaces, en ningún momento había aprendido a realizarlas por lo cual, ahora, con las heridas recién cicatrizadas y la vagina pendiente de cerrar completamente lo veía más complicado.

Disfrutaba su día a día como madre, pero vivía preocupada y asustada por su problema y la falta de recursos que le daban para ponerle solución. ¿Debía conformarse y aprender a vivir con esos episodios? Realmente, era una situación que afectaba a su vida personal, y aunque ahora, como había aprendido, su prioridad era el bebé, no dejaba de pensar que quería seguir disfrutando de su parcela como mujer.

Así que, tras perder la vergüenza que generan este tipo de temas, se animó a hablar con amigas y familiares en busca de las herramientas que no encontró en su consulta de referencia. Herramientas que localizó acudiendo a una clínica de fisioterapia del suelo pélvico.

La recuperación se dividió en dos fases. La primera se basaba en la aplicación de calor en las cicatrices para romper las fibras de colágeno y volver a dar cierta elasticidad a la zona. La segunda utilizaba la electroestimulación para reactivar los músculos del suelo pélvico, para así, realizar contracciones eficaces y enseñar qué músculos debían contraerse.

Precisó de unos cuatro o cinco meses de tratamiento. Al principio, acudía un par de veces por semana, luego se espaciaron a una vez por semana y finalmente cada quince días más o menos. No tuvo que esperar hasta el final para notar los resultados. Aproximadamente a partir del segundo mes comenzó a notar, no solo que no aparecían episodios de incontinencia de urgencias, sino que cada vez era más consciente de esos músculos y de cómo era capaz de moverlos sin utilizar otros músculos accesorios como glúteos, abdominales o cuádriceps.

Una vez finalizadas las sesiones de fisioterapia se apuntó a un grupo de gimnasia hipopresiva que en la actualidad le permite mantener un suelo pélvico fuerte y efectivo. Lo cual no solo le permite poder realizar todo tipo de actividad sin miedo, sino que le ha permitido volver a sentirse segura y confiada de sí misma.

7 may 2021

El negocio en el Servicio Cántabro de Salud

 


El pasado mes de marzo la Audiencia de Cantabria confirmaba la continuación de actuaciones contra los ex altos cargos del Servicio Cántabro de Salud (SCS) Francisco Javier González y a Alejandro Rojo, imputados por un presunto delito de prevaricación, e irregularidades en la gestión de contratos de obras, de los que se desprenden "indicios razonables de criminalidad", según ha recogido la Agencia Europa Press.

Esta noticia que ha pasado desapercibida - como tantas otras - por la exagerada información mediática del Covid, afecta muy particularmente al Presidente Miguel Angel Revilla, que pronto ha olvidado la radicalidad con que se expresaba al anunciar que no le “temblaría la mano” a la hora de "cortar cabezas".

Haber hecho alguna limpieza en la Consejería de Sanidad, cambiando a la consejera María Luisa Real y algunos altos cargos, no le exime al gobierno y parlamento regional, de cuidar por la limpieza en la gestión de los recursos económicos, que quedó seriamente tocada después de que se hiciera pública la Auditoria de Control Financiero del 2017 en la que se reconocían a modo de “recomendaciones” cambios profundos en la gestión de compras. 

 Fueron muchas las compras y adjudicaciones, que en su momento estuvieron en la denuncia pública, operaciones, que sin ninguna duda, precisan de una sentencia que deje claro si hubo o no prevaricación, a la vez, de ejemplo para los miles de contratos que se formulan en la comunidad autónoma – solo en el SCS entre 30.000 y 40.000 contratos menores cada año - , contratos que deberían estar basados, en los principios de “igualdad, no discriminación, transparencia, proporcionalidad y libre competencia”.  

A modo de recuerdo y como resumen de la investigación realizada por la Intervención General de Cantabria:

-          El fraccionamiento indebido de contratos en la ampliación del Hospital Virtual de Valdecilla, por un importe total de 296,119.67 euros cuyas obras se adjudicaron a tres empresas (Gardener, Iralia, Serincopsa), pese a ser una unidad operativa o funcional. En este caso además quedando la duda de adjudicación a dedo por ser uno de los administradores de estas empresas Diego Ruiz García, hijo del alcalde socialista de Suances (Cantabria), Andrés Ruiz Moya.

-          La compra de 22 ecógrafos para el servicio de atención primaria que fueron adquiridos en once contratos individuales de 13.908,95 euros a la empresa Esaote España y otros once de 12.584 euros a Sakura. En total, 291.422 euros de gasto público que jamás pasaron por concurso abierto de concurrencia publica de licitadores.

-          Obras que se recepcionaron antes de ser terminadas, por ejemplo, el Centro de Salud del Alisal, incluso antes de empezar las mismas.

-          Recepción de equipamientos a través de actas de comprobación de inversión, con el fin de ser incluidas en el ejerció administrativo de inminente cierre, y que no se ajustaban a la normativa de contratación.

-          Deficiente estructura de personal en la Subdirección de Gestión Económica e Infraestructuras, que dificulta el trabajo vinculado a la contratación, obras y servicios que se tramitan en el SCS.

Estos entre otros son los motivos por lo que está actuando la justicia, resolverlo, encontrar el delito, si lo hubo, es totalmente necesario, especialmente como ejemplo para la gestión, la política y los políticos no pueden interferir en las normas que regulan la contratación y adjudicaciones de servicios para la Adminsitracion, las normas son para respetarlas y no para hacer de ellas negocio, eso se llama corrupción y de eso ya tenemos bastante. 

25 abr 2021

Balance de los 100 primeros dias de Javier López Marcano como Consejero de Industria y Turismo de Cantabria

 

Cuando el presidente Miguel Angel Revilla, presento a López Marcano como nuevo Consejero de Industria y Turismo de Cantabria, lo hizo con gratitud personal y reconocimiento político tanto en el Partido Regionalista, como en Cantabria, por haber sido tratado injustamente en ciertos asuntos de índole judicial. Y no conforme con esta recuperación política y tratamiento personal, le situó como el político que venía a revitalizar la gestión del gobierno e impulsar iniciativas prometedoras, principalmente en materia de recuperación industrial, e incluso – y esto ya es mas de consumo interno dentro del PRC – desde el puesto de consejero la posible sucesión del propio Miguel Angel Revilla.

Esta forma de hacer política tan característica del Presidente Revilla, le ha situado al propio Marcano en el ojo de todos los huracanes, que para bien o para mal, le observan detenidamente tanto en su gestión, como miembro del gobierno, así como en el ámbito político dentro de su propio partido. Son muchos los votantes del PRC que se encuentran preocupados por lo que va a ser del partido, sobre todo si Revilla abandona definitivamente el puesto de líder en las próximas elecciones, situación que posiblemente abrirá un amplio debate sobre la ideología y estrategia a través de un proceso democrático de abajo arriba incluso para el relevo en los cargos.

La política en España está abriendo los espacios de representación en muchas autonomías, a otros partidos limitando el bipartidismo que caracterizo la política hasta la fecha, y el PRC no puede ser ajeno a esta realidad y seguir encerrado en el ámbito autonómico.

Pero volvamos al motivo central de este comentario, la valoración de los cien primeros dias de gestión del consejero Marcano. Me he permitido hacer un resumen de su actividad - a la luz de lo recogido en los medios de comunicación - para descubrir si su entrada en el gobierno es fruto de un compromiso real con los cántabros, o un mero trampolín personal para liderar el futuro del PRC y/o las dos cosas juntas, y al menos hasta la fecha según mi opinión, la agenda y aportación política, está siendo bastante limitado.

Salvando las lógicas fotos protocolarias con las autoridades - alcaldesa, Rector de Universidad, Obispo de Santander, CEOE, Aniversario del Centro Tecnológico y del vehículo 8 millones exportado por el puerto, o los nombramientos ya esperados en los consejos de administración de Sodercan y Cantur - lo ejecutado, al menos hasta la fecha, está siendo escaso y de utilización excesivamente interesado para la imagen del consejero. Por ejemplo, con las ayudas económicas siempre escasas a empresas y sectores, todas vehiculizadas por la gestión ya iniciada con anterioridad a su nombramiento, o los anuncios a futuro – que vaya usted a saber si se llevaran a cabo - pegados a la crítica como el aparcamiento de dos plantas en Fuente De, el Túnel de la Engaña y otros repartidos por diversas  localidades de la región, como el poblado cántabro de Cabezón de la Sal, el Museo de la Mitología en Anievas , el Embarcadero en el Rio Cubas, los lavaderos industriales en Villaescusa, entre otras, de importancia en lo local.

Y ya puestos, lo que, si me ha llamado la atención, ha sido el anuncio del nuevo “Plan Industrial 2021 a 2030” un plan que según ha dicho será el resumen de todo lo presentado hasta la fecha, y que formara parte de su estrategia a futuro, esperemos que esta vez sea verdad y ayude por ejemplo a resolver los problemas que en materia de energía eólica se están anunciando por diversos ayuntamientos y asociaciones ecologistas, o y el polígono de La Pasiega que todo lo justifica. En definitiva, cien primeros dias que dejan mucho que desear, para un político como Marcano que se presentaba como la solución y reactivación de la política a futuro, y que mucho me temo sean la continuidad de una gestión sepultada por el Covid, como lo está siendo en la mayoría de las consejerías del gobierno regional.

21 abr 2021

El callejón de la melancolía. “La calle Cuesta”

Hace unos dias en mi Grupo de Tango me ha llegado este escrito de recuerdo a la Calle Cuesta de Santander, y con respeto y autorización de su autor, que espero me lo conceda, lo publico en mi Blog, confió que también a vosotros os guste.

Una pequeña calle peatonal y al fondo de la calle la discoteca "La Belle Epoque" años después "La Nuit", en la que había actuaciones de vez en cuando, han dejado marcada su historia en la ciudad, era donde los santanderinos pasaron muy buenos ratos en locales muy recordados  "Mesón de la Tortilla", "El Toboso" y, sobre todo, "La Casona", en realidad, fue mucho más que un restaurante, un pequeño museo por la cantidad de objetos de todo tipo que adornaban el local, incluidos cuadros de Dalí, Miró y Fernando Calderón, fue un punto de encuentro de pintores, artistas, escritores; un centro de ebullición cultural, el Sanjo donde se servían unos deliciosos pinchos morunos y como no, sus salchichas especiales "Sanjo", el bar restaurante Villa Rosa.

Al igual que hoy en día, muchas zonas de la ciudad tienen su propio ambiente, la calle Cuesta también tuvo el suyo en los años 70 y 80, fue durante décadas una de las más vitales de la ciudad, un rincón de encuentro y paso obligado, de vermús y tapas, de pinchos de champiñón y de vinos y rabas, muy animado tanto a la hora del aperitivo como por la tarde y noche. Las féminas se acordarán de los soldados del Regimiento Valencia, de la Remonta o de marineros, cada vez que recalaba en el puerto navíos de la Armada tanto española como extranjeras, que frecuentaban la zona cuando ellas moceaban.

 Bajo las escaleras que comunican la calle con la Cuesta del Hospital hubo durante muchos años unas taquillas en las que se podían comprar entradas para los partidos del Racing, los circos que venían a la ciudad y otros espectáculos.

 «Que tiempo tan feliz, que nunca olvidare». Como bien dice la canción…. En estos días de primavera, especialmente los sábados y domingos, cuando las manecillas del reloj marcan las seis de la tarde, se pasean por mi memoria aquellos olores, sabores y sonidos de nuestras tardes de discoteca. ¿Quién de vosotros al escuchar una melodía que nos acompañó en nuestra juventud, no recuerda la discoteca "La Belle Epoque”, ¿y con ella el momento en el que tuvo su primer beso, el primer flechazo, el primer baile y puede que hasta el primer amor?

 Fue nuestro tiempo, un tiempo que empezó para muchos en los guateques (antes quizás en las romerías) después en las discotecas, cuya música, emanaba sensualidad, el tiempo en que para muchos de nosotros las palabras estaban de más porque las miradas lo decían todo. Aquellas salas de fiestas en las que había que pasar religiosamente por taquilla y si salías de la sala, para retornar te daban una tarjeta (contraseña) de distinto color según fuera para caballeros o señoritas. Se tomaban consumiciones tan deliciosas como Licor 43 con cola, batido de chocolate con coñac, semáforos, San Franciscos.

 Una vez dentro, música ambiental más o menos tranquila con las luces casi apagadas, hasta el estallido de luz y color de la gigantesca lámpara de cristal que colgaba sobre la pista ovalada, a los acordes de la música disco, música que formo parte de nuestra vida, como el fuerte olor a ambientador, mitigando la mezcla de olores a tabacos, perfumes y sudores varios,  después, dos tandas de lentos en la penumbra con los hits de Abba, Barbara Streisand, Bonny Tyler, Umberto Tozzi, Ricchi y Poveri, o Toto Cotugno, entre otros muchos y algo de rock and roll. Tomando esas copas, mientras giran los vinilos, con los hits de Alaska y Dinarama, Mecano, Loquillo, Nacha Pop, Radio Futura, Gabinete Caligari o La Unión entre otros muchos, para decidirse a salir a quemar la pista de baile. En este santuario reservado para el baile que causó furor.  Los domingos, a las diez cesaba la música se encendían luces y todo el mundo a su casa, así eran aquellas discotecas de los ochenta. Esos tiempos de buena música, donde podías hablar con amigos hasta tarde por las calles sin ningún miedo, todo eran risas y alegría.

16 feb 2021

Hasta cuando la desprotección legal de las Empleadas del Hogar y los Cuidados

En estos días las Asociaciones de Trabajadores del Hogar y Cuidados de todo España, se encuentran movilizadas, no solo por sus históricas reivindicaciones, sino especialmente, por el momento en el que están realizando su trabajo en domicilios, y cuidados de las personas susceptibles de Covid 19.

Con tal motivo se han dirigido por escrito al Presidente y diversos Ministros del Gobierno, recordándoles la situación en la que están trabajando “actualmente excluidas de las medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19” y sus condiciones laborales que no están debidamente protegidas como lo están ahora para el resto de los trabajadores.

Por eso no me extraña que califiquen de “decisión criminal” el no estar incluidas en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Son unas 200.000 trabajadoras las que, sin contrato, “siguen cuidando - en el caso de que no haber sido despedidas – en situación de absoluta vulnerabilidad, y en demasiadas ocasiones, sin la protección necesaria para proteger y protegerse de un posible contagio de Covid”.

Al Gobierno se le ha llenado la boca con el slogan “no dejar atrás a nadie”, pues bien, si es así porque no que garantiza los derechos y la salud de estas trabajadoras, porque no que reconoce una prestación por desempleo, y pone limite al despido libre o,  establece garantías para el disfrute del cuidado de sus propias familias, en igualdad al resto de trabajadores, y ya  centrando el foco en las medidas anti-covid, porque no incluye la entrega de equipos de protección individual, entre otras medidas.

Estas son las reivindicaciones que las Asociaciones de Trabajadores del Hogar y Cuidados le “exigen” al Gobierno del PSOE – PODEMOS, la mayoría de ellas reiteradas hasta la saciedad, sin que parezca sean oídas, más allá de las buenas palabras y algún que otro gesto político, insuficientes en este momento.

Permitirme que evoque, por último, la constitución de la Asociación de Trabajadoras del Hogar de Cantabria, asociación constituida en el año 2002 y asesorada por  USO a través de los Departamentos de Inmigración y la Mujer, dirigidos por Augusto Ávila y Lola García, una asociación que en su inicio fue presidida por Elizabeth Marlene Charra a quien recuerdo con cariño, recuerdo que por aquel entonces, los objetivos que se marcaban eran de concienciación - eran otros tiempos - se necesitaba concienciar, en primer lugar al propio colectivo en la reivindicación de sus derechos laborales, a la inspección de trabajo para su amparo, incluso en la información a los empleadores y/o jefes de familia para que respetaran los pocos derechos que por aquel entonces tenían.

Confió que estas compañeras hoy estén mejor en su relación laboral, porque, más allá de la legislación que las tiene que amparar, hoy igual que ayer la responsabilidad del empleador y su respeto a las trabajadoras resulta imprescindible. 

31 ene 2021

La exclusión social y “no vamos a dejar atrás a nadie”


El Covid, con vacuna o sin vacuna, está claro va a presidir durante mucho tiempo la vida de todos nosotros. La crisis sanitaria, económica, social y todas las demás crisis que se nos puedan ocurrir, van a tener las culpas y las disculpas, en esta maldita pandemia, así que no estaría mal que las administraciones y ciudadanos en general nos empezáramos a preocupar - digamos con más interés – de las personas y familias que con cierta ligereza llamamos excluidos sociales.

Hasta la fecha, la frase más escuchada por todos españoles es “no vamos a dejar atrás a nadie”, frase que no dejan de repetir los gobiernos, partidos políticos y administraciones varias, y que se ha convertido en un latiguillo fácil de pronunciar, de buenos réditos políticos y electorales.

Todos los días se anuncia, como las administraciones libran cantidades para ayudar a las empresas, ertes, autónomos, sectores especialmente machacados por ausencia de clientes, aplazamientos en el pago de impuestos, tributos y especialmente llamadas a los ciudadanos a la colaboración, entre personas, consumo, etc.

Y todo eso está muy bien,  el Covid por lo visto, no ha enseñado la cara más dura de la necesidad, y ha provocado la actuación eficaz del gobierno que en buena medida - por las ayudas de la Unión Europea - va a poder cumplir, en buena medida, con el slogan de que “no vamos a dejar a nadie atrás”, y yo me pregunto si en esa buena “voluntad” también se encuentra los excluidos sociales, las personas y familias que tienen dificultades para tratar con funcionarios y normas, con los incapaces de articular solicitudes de ayuda y/o justificarla correctamente.

El Informe sobre la Exclusión y desarrollo social en Cantabria 2019 de la Fundación Foessa, nos ha vuelto a poner en la pista de la necesidad, y aunque lo hace entre números, no debemos olvidar que detrás de ellos están personas que antes del Covid y después del Covid lo están pasando muy mal. A ellos me voy a referir, como llamada para los que con cierta “alegría”, nos recuerdan una y otra vez que no piensan dejar atrás a nadie.

Algunos dirán que son datos marginales incluso irremediables para una economía global, para con ello  justificar comportamientos insolidarios, pero la realidad se abre paso  y nos recuerda que el 11,8% de la población –11,9% de los hogares– de Cantabria está en situación de exclusión social, que unas 68.000 personas se mueven entre una exclusión moderada y/o severa, o que viven angustiados por problemas  con la vivienda, o ese 30% de cántabros que se están viendo obligados a reducir el gasto en electricidad, agua, gas entre otros servicios esenciales para una vida digna en familia.

En este repaso estadístico, me ha sorprendido el perfil de las personas que soportan, como responsable principal, al 40% de los hogares en situación de exclusión, se trata de varones de entre 45 y 60 años, adultos /mayores, sin estudios en un 57%, o con nivel educativo bajo, personas que necesitan formación acorde con empleos determinados, y de mucho compromiso por parte de las administraciones y empresas para afrontar esta situación.

Según el Informe Foessa, Cantabria, aporta anualmente 3.559 euros por persona necesitada, un gasto un poco superior a la media española que se reparte entre el 85% de la seguridad social, el 7,5% de la administración autonómica, el 5,8% por la Adminsitracion central y escasamente el 2% de la local, aportaciones que resultan insuficientes – a pesar de que el 82,5% de los cántabros es partidario a pagar más impuestos destinados a prestaciones y servicios sociales - y que responde a situaciones puntuales de necesidad, pero que no resuelven el problema cíclico de la exclusión social.

Y no será por estudios e informes sobre la exclusión, basta mirar en internet para visualizar como año tras año, el gobierno regional se afana en dibujar sobre el papel, las bolsas de la pobreza y la exclusión social, informes que no varían sustancialmente desde hace años. Es cierto, que, sobre estadísticas de medias, Cantabria no está especialmente mal en la dotación económica para tal fin, pero la situación es muy reiterativa, las bolsas de exclusión se repiten sin que la administración haga más que afrontar la necesidad puntualmente, pero sin implementar medidas eficaces que resuelvan los problemas reales.

26 ene 2021

¿Sera esta una legislatura perdida para Cantabria ¿y 2

En la entrevista concedida al Diario.es por Joaquin Perez, Presidente del Parlamento de Cantabria, me ha llamado la atención, las preguntas relativas al trabajo que sus señorías han desarrollado en lo que va de legislatura, caracterizada por la epidemia del Covid 19.

Para el presidente, según recoge la entrevista “se han dado pasos de gigante, aunque pareciese que no se ha hecho nada”. Destaca la aprobación de doce leyes, entre ellas la de LGTBI y la que sigue pendiente sobre la Memoria Histórica”, y yo añado, a pesar de que el parlamento ha estado suspendido durante más de seis meses de trabajo, aunque para nada de cobrar, según parece, ninguno de los 35 diputados ha renunciado, tan siquiera, a las indemnizaciones por asistencia a su actividad política - 1.099,69 euros mensuales - según han recogido los medios de comunicación.

Pero bueno, dejemos por un momento el asunto crematístico, para conocer el supuesto esfuerzo parlamentario, que según el presidente han realizado sus señorías, y que se  ha hecho especialmente en la Comisión de Seguimiento del Covid, - constituido a los pocos días de decretarse el Estado de Alarma -, y por la que pasaron diversos expertos y agentes sociales entre otros, iniciativa,  que abra servido para que los diputados se enteren bien que es el Covid 19 y su repercusión en la región, para fundamentar al menos tres leyes dedicadas a regular las ayudas económicas.

Otras leyes digamos administrativas, que con razón no se citan en la entrevista tales, como la de espectáculos públicos y recreativos, colegio profesional de periodistas, fundaciones, urbanismo y la del fondo de cooperación municipal, seguro porque fueron despachadas sin excesivo ruido y debate.

En mi comentario anterior, revise el Pacto de Legislatura 2019-2023 que firmo el PSOE y PRC, y a pesar de ser demasiado genérico e inconcreto, recogía iniciativas políticas que sin ninguna duda no van a poder ejecutarse por mucho que se afanen sus señorías.

Algunos por problemas de gestión en relación con el gobierno central y unión europea, y otros según mi opinión, por dejadez de compromiso político, por la ejecución de unos presupuestos escasos en materia de recaudación y, porque el gobierno regional en su totalidad esta únicamente pendiente del Covid y sus derivadas en el mejor de los casos, porque parece que la parálisis de un buen número de consejerías se ha apoderado de ellas.

Así que no es de extrañar que el parlamento se haya contagiado de esta parálisis y su presidente haya resuelto, - para lo que queda de legislatura – solo tener buenos deseos y escasos compromisos políticos, únicamente depositar en “la esperanza de las vacunas, todas las soluciones para la política nacional y regional”.

Eso es lo que nos brinda la política que sale del parlamento regional, alguna que otra ley de vanguardia como la de Memoria Histórica, los debates de pleno a Proposiciones no de Ley, donde cebarse en alguna que otra bronca y parecer que se hace algo, y poco más.


22 ene 2021

Extracto del documento oficial, Estrategia de vacunación COVID – 19 en España

 Políticos varios, militares, ejecutivos, funcionarios aprovechados, etc, sinvergüenzas en general. Que parte de esta estrategia no entendéis, porque os aprovecháis de vuestra posición favorable, para vacunaros por delante de los que tienen legitima preferencia, porque no respetáis a nuestros mayores, sanitarios, personas con discapacidad, sois unas malas personas que no merecéis respeto alguno.

La norma legal está más que clara. “La priorización de los grupos a vacunar en cada una de las etapas se ha realizado una evaluación en función de los siguientes criterios: riesgo de morbilidad grave y mortalidad, de exposición, de impacto socioeconómico y de transmisión, además de criterios de factibilidad y aceptación. En base a esta evaluación se ha establecido la siguiente priorización de grupos para la primera etapa: 

1. Residentes y personal sanitario y sociosanitario en residencias de personas mayores y con discapacidad.

2. Personal sanitario de primera línea.

3. Otro personal sanitario y sociosanitario. 

4. Personas con discapacidad que requieren intensas medidas de apoyo para desarrollar su vida (grandes dependientes no institucionalizados).


20 ene 2021

¿A quién le importa?

Lorenzo Vidal de la Peña 
Empresario y Diputado PP

Estar atento a las cosas que dice el diputado del Partido Popular Lorenzo Vidal de la Peña, tengo que confesar que es una de mis debilidades.

Quien, se consideró adalid de las propuestas de futuro, respondiendo a la pregunta ¿hacia dónde camina la economía y la empresa mundial y, ¿qué puede hacer Cantabria para no perder el rumbo y aprovechar las oportunidades que van a surgir?, a través del Informe CANTABRIA 2030, hoy, nos interpela en el DM preguntando ¿A quién le importa? - entiendo refiriéndose al cambio del consejero de industria - brindando una noticia, “la culpa de la situación de la economía cántabra no la tiene el Covid19” y no le falta razón.

Cantabria lleva demasiado tiempo sumida en una crisis económica y social que tiene paralizada a las Instituciones y en buena medida a la sociedad en general que a fuerza de recibir golpes pareciese se haya acostumbrado a tragar con paciencia franciscana. 

Y una vez más, el ex presidente de la CEOE ha vuelto a reivindicar la “transformación de la estrategia productiva” reprochando al Gobierno de Cantabria, “la falta de consenso para crear y conservar empleo en sectores estratégicos, entre ellos especialmente el sector industrial, la inexistente estrategia que vincule el diálogo social, entre empresarios y sindicatos” y ya de paso una cita al cambio del Consejero de Industria, con cuya gestión no se ha encontrado cómodo el diputado.

En su artículo de prensa, así como de soslayo, mete una cita recordando que la “comunidad autónoma debería estar aportando valor, no a su identidad simbólica como territorio, sino a su identidad industrial, empresarial”. Y yo creo que reivindicar la identidad de Cantabria no excluye la de profundizar sobre el tejido, sus territorios industriales y competitividad.

Finaliza el diputado con una lista excesivamente genérica de trasformaciones necesarias, recordando que en todas ellas -  más o menos - va influir la Consejería de Industria, Innovación, Transporte, Comercio, vamos  Francisco Javier López Marcano a quien recibe entre alegría - por el cese del consejero anterior, con quien no ha tenido buen rollo - y la critica a Marcano, a quien recibe como “propio de la aristocracia del PRC que se prepara para una sucesión inminente” en lo que denomina “la supervivencia de la tribu regionalista”.

Conclusión. Sera este articulo el preámbulo “tranquilo” de cómo va a recibir el Partido Popular al nuevo consejero de industria, será López Marcano un político cómodo para los populares más allá de algún que otro exabrupto puntual, pronto lo sabremos. 

18 ene 2021

Javier López Marcano “que es de lo mío”

 


Por mas que leo el periódico, lo único que me queda del retorno de López Marcano, es la pregunta reiterada; que es de lo mío, de mi dignidad política, de mi retorno obligado por haber sido mal tratado, de Podemos por haber exigido su salida de la política, de los otros partidos que callaron ante el atropello, y de su propio partido que lo despacho con una larga cambiada, justificada por el nombramiento de Revilla como Presidente.

En ningún caso se habla de la necesidad, capacidad, programa, etc. que justifique tal decisión en el seno del gobierno regional, a no ser la de una carambola a tres bandas – con puerta giratoria incluida - bien preparada por el presidente que según dice lo tenía pendiente desde el mismo día que se inmolo el bueno de Marcano.

Pero no hay mal que por bien no venga, y como se dice, por los entresijos del regionalismo esta “jugada” política, bien pudiera justificar el relevo de Miguel Angel Revilla por Javier López Marcano a quien le acompañara un debate profundo sobre el futuro del regionalismo, el de Cantabria.

No hace mucho tiempo Paula Fernández Viaña Secretaria de Organización del partido y heredera del  pensamiento político del siempre recordado Rafael de la Sierra, escribía un articulo en prensa evocando una cita del propio Rafael de la Sierra que definía la ideología política del PRC como la de un partido “que no entiende la autonomía política como una mera descentralización administrativa, sino como una afirmación de la personalidad del pueblo cántabro y su derecho de autogobierno en su ámbito territorial dentro del marco común de los españoles”, “sitiando a Cantabria y España como dos realidades históricas distintas y complementarias cada una de ellas”.

Recojo esta cita para el debate, porque quiera o no el presidente Revilla, abriendo esta crisis - de parte - en el seno del Consejo de Gobierno, lo hace también en el partido, donde por mucho que se quiera silenciar a la militancia, convive una opción política a la que se le ha quedado corto el regionalismo que representa su presidente.

14 ene 2021

¿Será esta una legislatura perdida para Cantabria?

Recientemente el Gobierno de coalición PSOE-Podemos encargó a un grupo de expertos que hiciera una evaluación del Pacto de Gobierno de diciembre de 2019, con el fin de comprobar el grado de cumplimento que está teniendo. Y, claro, la curiosidad me ha podido: aunque solo sea a modo de «cotilleo», me he puesto a leer el correspondiente Pacto de Legislatura 2019-2023 (Acuerdo Programático) suscrito por el PSOE y el PRC para la gobernabilidad de Cantabria, un acuerdo que tiene mucho de Boo y poco de Guarnizo. Echadle un vistazo y lo comprobaréis.

Los ejes fundamentales son declaraciones de principios excesivamente genéricos cargados de voluntad política que se les presupone a todos los partidos y políticos que viven de ello. Por ejemplo, la «protección a los derechos de las personas», un «empleo de calidad donde no haya discriminación entre hombres y mujeres» o la vivienda, que más que un derecho está siendo una guerra constante —defendida de forma magnífica por la Plataforma Stop Desahucios de Cantabria—.

Esta guerra también ha afectado a otros colectivos a los que el Pacto comprometió soluciones urgentes, y solo con movilizaciones están a punto de conseguirlo: la Ley de Memoria Histórica y la Ley de Garantía de Derechos de las Personas Lesbianas, Gais, Trans, Transgénero, Bisexuales e Intersexuales y No Discriminación por Razón de Orientación Sexual e Identidad de Género (Ley LGTBI de Cantabria).

También, otros buenos deseos que nos recuerdan lo importante que es la Sociedad para el Desarrollo Regional de Cantabria (SODERCAN) y el resto de sociedades públicas —algún día hablaré de su utilidad—; el constante «empuje» del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ahora para tratamientos experimentales; las obras públicas, siempre pendientes de los dineros que nos llegan del gobierno nacional y/o Europa, porque nuestro presupuesto regional está más seco que la mojama —y más ahora que se han empeñado en no meter mano a la fiscalidad regional—, y, ya puestos, un Plan Regional de Ordenación del Territorio (PROT), como iniciativa fundamental para los años venideros. Esto de deberes para las siguientes legislaturas.

El Presidente Revilla anda estos días un poco liado recordando lo que el Pacto reclama como «compromiso prioritario», y no le falta razón, porque si fracasa en esto ya puede romper el resto de las hojas.

Cuatro son las promesas: la financiación íntegra de la obra de Valdecilla; la conexión ferroviaria Santander-Madrid, que a la fecha no se sabe ni cómo llamarla; el tren a Bilbao, que, según parece, nos va a resolver todos los males, y el «proyecto estrella» del Llano de la Pasiega. Estas cuatro iniciativas, de mucho interés, dependen del gobierno nacional. Veremos cómo se porta.

Por lo que afecta al resto del Pacto, lo dicho: «Mucho de Boo y poco de Guarnizo». En materia sanitaria y políticas sociales, otra vez Valdecilla, gestionar bien la sanidad, poner «guapa» la cartera de servicios sanitarios, desarrollar la Ley de Igualdad, ver qué se puede hacer con la brecha salarial y, ahora que estamos en momento de crisis económica y social por culpa del covid, abrir todos los espacios de ayuda económica a los sectores más desfavorecidos, para luchar contra la pobreza infantil y familias desfavorecidas, darle un achuchón a la Ley de Renta Social Básica y estudiar con los ayuntamientos la creación de escuelas infantiles de 0 a 2 años.

El pacto de gobierno en materia de empleo tampoco aportaba compromisos reales —y ahora con la crisis del covid, apaga y vámonos—, literatura difícil de valorar, a no ser con la estadística de desempleo que, al cierre de 2020, arrojaba datos muy preocupantes: 5 900 parados más que el año anterior, cifra que se eleva a 42 629 —un repunte interanual del 16 %—.

Por lo tanto, ¿de qué pueden servir las buenas intenciones del pacto de gobierno? «Promover el empleo digno y bien remunerado, recuperando derechos laborales y combatiendo el fraude», buena decisión si no fuera por los silencios que mantienen los socialistas y regionalistas ante la reversión de la reforma laboral que están pidiendo los sindicatos y otros partidos. Aunque no importa mucho: con una «hipotética colaboración de la inspección de trabajo» parece que lo van a resolver, y para los jóvenes, «un mecanismo de garantía juvenil para acompañarlos en su primera experiencia laboral». Y el «diálogo social» que no falte; es la receta para quedar bien ante los ciudadanos. No hacemos mucho pero hablamos y hablamos lo que haga falta.

Respecto a las pymes y autónomos, apenas dos líneas para anunciar que el Gobierno va a «crear nuevos incentivos, especialmente para jóvenes, parados de larga duración, mujeres mayores de 45 años, para que los puestos de trabajo que se consigan sean inclusivos y sostenibles». ¿De qué folleto abran sacado este latiguillo?


Sobre la Universidad de Cantabria, un deseo de «educación de excelencia», y para ello el Contrato-Programa de siempre. Mucho diálogo para el profesorado, alumnado y familias, darle una vuelta al tema de la interinidad —común para todos los organismos— y alguna que otra cita genérica para las escuelas rurales.

El apartado de «estrategia industrial», tan citado por todos los partidos, sindicatos, empresarios, etc., tampoco aporta compromisos de interés. Seguimos con las vagas palabras de apoyo, crecimiento, impulso, fomento, etc. Así, el Gobierno, sin mucho más que decir, se «compromete a apoyar a las empresas, a impulsar nuevos proyectos, a fomentar la industria del conocimiento» —faltaría más—. Algo más concreto para la industria de la salud, la agroalimentaria, la pesquera, la forestal y el eje logístico La Pasiega-Corredor del Besaya, que parece que están siendo desarrollados con cierto interés.

De «poner en marcha la mina de explotación de zinc» mejor ni hablar, otro fracaso, al menos por ahora. La empresa que se anunció a bombo y platillo se desinfla y, con ello, las expectativas de empleo y la rentabilidad a futuro de las instituciones locales que ya veían en ello un negocio rentable.

Toca saber si las arcas públicas se han dejado algún que otro euro en el proyecto industrial, aunque ahora con menos preocupación, al menos para los técnicos que, por parte de la Administración regional, le dieron el visto bueno. Si fueran los de Sodercan, tranquilos, la póliza de seguro millonaria —por importe de 86 000 euros— que han suscrito ya les tiene blindados ante la posible responsabilidad como gestores y la propia entidad.

Lo que sí parece que se va cumpliendo, aunque de momento se queda también en deseo, es «alcanzar el 2 % del PIB en I+D+i». Por ahora, lo previsto para el presupuesto de 2021 solo será del 1 %.

Ya puestos, qué decir de la apuesta por «desarrollar un programa de retención y atracción de talento, a la vez que propiciar el retorno de los científicos». Este apartado del pacto de gobierno converge con la CEOE en su programa Cantabria 2030.

La estrategia turística del Gobierno regional está muy lejos de la del Ayuntamiento de Santander, que, con su programa Santander a punto, al menos sobre el papel está más desarrollada. Para el pacto de gobierno, de lo que se trata es de prolongar la temporada turística más allá del periodo estival, a través de la marca España Verde; propiciar la llegada de turistas con dinero, a quienes se les incrementará el precio medio de la estancia; un Plan de Mejora de Infraestructuras Turísticas y meter mano a los establecimientos de hospedaje ilegal.

Con Guillermo Blanco como consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, se abrió cierta expectativa por una mayor concreción en los trabajos políticos siempre residuales en la política regional. Pero el pacto de gobierno tampoco precisa mucho: un plan para luchar contra el despoblamiento, otro para los temas forestales y ley de montes, otro para la ordenación del territorio… Y un deseo: impulsar la ordenación urbana de los municipios; cómo y cuándo quedan a futuro, vaya usted a saber.

Por lo que afecta al medio ambiente, más de lo mismo: planes para la restauración de espacios degradados, reordenar la Bahía de Santander, tratar la calidad del aire y el ruido, los incendios forestales, el plumero y la avispa asiática.

Al leer el plan de gobierno, da la sensación de que estamos empezando, porque todos son nuevos planes y otros protocolos, como si hasta la fecha esta literalidad de propuestas no hubiera estado en los programas de otros gobiernos recientes.

Lo que sí parece más concreto es el apartado de infraestructuras —y las conexiones ferroviarias con Madrid y Bilbao—, condicionado en exceso a las relaciones con el Gobierno de España y a la influencia que el voto del diputado José María Mazón pueda ejercer en el Congreso de los Diputados. Veremos si al final algunas de estas infraestructuras se llevan a cabo.

¿Será esta una legislatura perdida? Así empecé y así termino, con la incógnita que genera ver al Gobierno regional gestionar en su totalidad la covid-19; al Parlamento buscar las vueltas a los fallos que de esta se están detectando; al presidente Revilla recordar al Gobierno central, una y otra vez, los compromisos firmados, mientras que la parte socialista calla fiándolo todo al futuro, y todos esperando al Plan de Recuperación económica de la UE.